Las elecciones dejan a Pedro Sánchez al borde del K.O.

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE
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Los resultados sonríen a Mariano Rajoy, dejan a Ciudadanos fuera del juego político y a Podemos con sabor agridulce. Las elecciones vascas y gallegas dejan todo, salvando las distancias, tal y como estaba. En clave territorial y en clave nacional. Y eso siempre es una mala noticia para quien quiere revertir una situación, como Pedro Sánchez. El secretario general sale muy perjudicado de esta jornada electoral, donde ha visto que dos de sus federaciones afines han sido sobrepasadas por Podemos y que el Partido Popular ha revalidado la mayoría absoluta en Galicia.
 
Esta circunstancia deja a Sánchez bajo mínimos y con ganas de inventarse una excusa para no ir al Comité Federal del próximo sábado, donde los críticos del secretario general irán llenos de argumentos para pedir un cambio en la estrategia y en la cabeza del partido. Sánchez ha demostrado hasta ahora contar con las mismas vidas que tiene el gato, pero es probable que este sábado llegue a la séptima. Aunque su principal objetivo lleva siendo el mismo desde hace meses: conservar su puesto.
 
Por su parte, el Partido Popular brinda con champán. Literalmente. Las elecciones dejan a Mariano Rajoy como estaba, que nunca se sabe si eso es bueno o malo, pero esa era su intención.
 
Un dato: Galicia y Euskadi representan 43 de los 350 escaños que hay en el parlamento español, por lo que establecer grandes máximas sobre la situación concreta de cada partido a nivel nacional por estas elecciones supone un riesgo. En cualquier caso sí que resultan un buen termómetro.
 
En el caso del PP, ni Mariano Rajoy podría haber diseñado un mejor guión para el Partido Popular. Feijóo revalida su gobierno y la mayoría absoluta en Galicia, al tiempo que en Euskadi queda cerca del Partido Socialista, pudiendo ser determinante depende de cómo se desarrollen las alianzas. Aunque es bastante improbable, sino imposible, que el PNV opte por el PP antes que por el PSE.
 
El resultado victorioso de los partidos conservadores, y la derrota de los del ‘cambio’ es el principal titular del clima político que se vive en España. La voluntad del PP por llevar a la población a las urnas cuantas veces sea necesario para obtener una posición más dominante en el Congreso de los Diputados, y la incapacidad de los contrincantes para articularse e impedirlo, se ha traducido en el clima de desafección y hastío que ha supuesto el retroceso en la participación. El PP y PNV encantados, no hay mayores fieles que sus votantes, que en tiempos de incertidumbre ‘sucumben’ a lo conocido.
 
Tras los resultados de hoy, el PP confía en que Pedro Sánchez abandone la idea del gobierno alternativo y que los barones contrarios a Sánchez presionen para la abstención.
 
Sin embargo, ya existen voces socialistas que señalan que el triunfo de Feijóo es exclusivamente de Feijóo, y no de Rajoy. Eso podría sugerir un posible cambio de guión en algunos miembros del PSOE, que podrían plantear la abstención a cambio de que Rajoy saliese del trono.
 
Partidos nuevos
 
Ciudadanos ha firmado una campaña electoral, tanto en Galicia y País Vasco, lamentable. La todopoderosa presencia de Albert Rivera aúpa al partido naranja en las elecciones generales, pero en las autonómicas, donde apuesta por candidatos desconocidos, se hunde. No ha conseguido encontrar hueco en el sistema político de estas comunidades, y más que una excepción parece un aviso.
 
La formación naranja ha recibido el castigo de los votantes que han penalizado su unión al PP y debe reflexionar sobre el proyecto de partido que quiere. Apostar por una sola figura política (Rivera), abandonar a su suerte la política territorial y asegurar que la lucha anticorrupción es su bandera al mismo tiempo que pretende investir a Mariano Rajoy y exime a De Guindos del control parlamentario (caso Soria) no augura un futuro mejor que el pasado.
 
Tampoco Podemos está para echar cohetes, pero después de haber analizado el resultado de Ciudadanos cualquiera lo critica. La formación morada ha conseguido en su primer intento el ‘sorpasso’ al PSOE en ambas comunidades, lo que es un rotundo éxito, pero queda lejos de las expectativas generadas. Asaltar los cielos requiere de ingredientes que no han existido.
 
La confluencia gallega, afín al sector de Pablo Iglesias, ha superado al PSdG por apenas unos votos de diferencia, mientras que Elkarrekin Podemos, afín a Errejón, ha adelantado con claridad a los socialistas. Esta podría considerarse como una pequeña victoria del secretario político de la formación morada, pero tampoco resulta convincente. La una por la otra.
 
Sin embargo, a pesar del ‘sorpasso’, Podemos en Euskadi ha perdido la mitad de los votos que consiguió en las elecciones generales, aunque no es extrapolable a unas elecciones autonómicas vascas.
 
Las batallas internas de los partidos de izquierdas ha podido influir considerablemente en el buen resultado de los conservadores, que han visto frotándose las mano cómo la izquierda cae en la estrategia de Rajoy.
 
Agotar y aburrir hasta ganar.