Blesa cambia de opinión y devuelve el dinero de las ‘tarjetas Black’ en vísperas de que empiece el juicio

Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid
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El expresidente de Caja Madrid ve las orejas al lobo y decide ‘reparar’ parte del daño causado. Miguel Blesa aseguró hace dos años que no tenía ninguna intención de devolver el dinero que había gastado con su tarjeta opaca – ‘black’ – de Caja Madrid, ya que entendía que se trataba de un “complemento retributivo”. Un complemento cuyo gasto ascendió hasta los 436.688,42 euros. Una cantidad que para Blesa “no era significativa”, ya que “apenas era un 2% de mi sueldo”. El expresidente de Caja Madrid llegó a tener un salario anual de 3,5 millones de euros provenientes de la entidad pública.
 
Sin embargo, una información del diario El Mundo desvela que a escasos días de que comience el juicio, Blesa se ha echado para atrás y ha pedido devolver el dinero que gastó con esa tarjeta fraudulenta. En total 436.688 euros, con los que espera que el juez instructor de la causa, Fernando Andreu, rebaje parte de su pena. La Fiscalía solicita una pena para el expresidente de Caja Madrid de 6 años de cárcel y una indemnización monetaria de 9,3 millones de euros, por ser quien autorizó la emisión de esas tarjetas. Esa es cantidad requerida es la dispuesta por los usuarios de las tarjetas durante 2003 y 2010, periodo en el que Miguel Blesa dirigió la caja.
 
El artículo 21.5 del Código Penal establece que deberá atenuarse la pena si el acusado repara el daño ocasionado a la víctima antes de la celebración del juicio, con lo que el juez Andreu deberá resolver esta petición antes del próximo lunes, día en el que comienza el juicio. De las 66 personas acusadas, 11 han abonado su parte, consiguiendo reducir la petición de pena de la Fiscalía por atenuante de reparación de daños. Entre ellos, Rodrigo Rato, para quien el fiscal pide dos años de cárcel, después de haber reintegrado los 431.042 euros que gastó.
 
Blesa afirmó durante el interrogatorio que le hicieron en su día que el sistema de las ‘tarjetas b’ de Caja Madrid para gastos personales ya funcionaba cuando accedió a la presidencia de la entidad, en 1994 y que en ningún momento preguntó por las implicaciones fiscales que podría tener. Algo extraño tratándose de un inspector de hacienda opositado.