IU pide que los herederos de Franco devuelvan dos esculturas de la Catedral de Santiago

Izquierda Unida
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García Sempere traslada al Parlamento las informaciones periodísticas que apuntan a que la familia Franco posee de forma ilegítima dichas tallas románicas. Izquierda Unida, a través de su diputada en el Congreso Eva García Sempere, ha registrado una proposición no de ley para que sea debatida en la Comisión de Cultura en la que insta al Gobierno en funciones a que establezca “los mecanismos necesarios para exigir la devolución a la Catedral de Santiago, por parte de los herederos de Franco, de dos esculturas románicas ejecutadas por el taller del Mestre Mateo que formaban parte de la fachada exterior que cubría el Pórtico de la Gloria”.
 
IU, explica en un comunicado, que  con su iniciativa traslada  al ámbito parlamentario distintas informaciones resultado de investigaciones periodísticas por las que se ha conocido que la familia Franco posee de forma ilegítima dos tallas originarias de la fachada de la Catedral de Santiago. “Se trata -se explica en la exposición de motivos de la iniciativa- de dos estatuas-columnas de finales del siglo XII y comienzos del XIII, esculpidas en el característico estilo expresivo del Mestre Mateo, y que pertenecían al mismo grupo que el David y el Salomón que hoy se sitúan en el pretil de la escalinata de la entrada occidental al templo”.
 
La parlamentaria García Sempere expone también en su iniciativa un resumen del supuesto recorrido dado a estas dos piezas que, desde 1933, habrían pasado por un pazo del Ulla, propiedad del conde de Ximonde, su venta por éste ya en pleno franquismo al Ayuntamiento de Santiago por 60.000 pesetas, hasta llegar a decorar las escaleras del Pazo de Raxoi en años posteriores.
 
“En 1961 -señala la proposición no de ley-, en la exposición ‘El arte románico’, las estatuas ya aparecen identificadas como propiedad de ‘Su excelencia el Jefe del Estado’ y provenientes del Pazo de Meirás”.
 
Eva García Sempere explica que “no existe ningún documento que acredite la donación, pero debió producirse durante una visita del dictador al Consistorio compostelano en fecha cercana a la exposición”.
 
El último dato del que se tiene constancia es que de la residencia veraniega del dictador “pasaron a otra de sus propiedades, la Casa de Cornide, en A Coruña, también regalada por las autoridades municipales de la época y en la que todavía se conservan”.