Solo una de ellas sigue viva: las otras cinco fueron asesinadas después de sufrir una violencia específicamente dirigida a reprimir a la mujer, según una denuncia de Women’s Link Worldwide. Violaciones a cargo de funcionarios de prisiones y falangistas contra mujeres implicadas en la vida política o que solo eran familiares de hombres contrarios al régimen; tortura a las presas políticas con un componente de género en los insultos y en los golpes (en las zonas genitales y de reproducción); robo de bebés; rapado y purga de ricino.
Son los principales métodos con los que el franquismo reprimió específicamente a las mujeres durante la guerra y la dictadura en España, y así quedan recogidos en los testimonios que sustentan la primera querella de género contra el régimen de Franco. La denuncia ha sido presentada ante el juzgado argentino cuya titular es la jueza María Servini, responsable de la macrocausa iniciada en 2010 contra los crímenes del franquismo a través del principio de justicia universal.
La plataforma Women’s Link Worldwide, responsable de la querella, ha reunido los testimonios de seis mujeres: “Cinco de esos testimonios los hemos obtenido a través de sus familiares, el testimonio restante es de una sobreviviente. Cuatro de las seis mujeres siguen desaparecidas en la actualidad”, explica la organización.
“Ahora ya no parirás más puta bruja”, le dijeron a la reconocida abogada feminista Lidia Falcón funcionarios de la prisión en la que fue torturada con golpes en el estómago y el hígado para dañar su aparato reproductivo. Ella es la única superviviente, y fue detenida siete veces entre 1960 y 1974. En cinco de esas siete ocasiones sufrió torturas, parte de las cuales “fueron claramente dirigidas a su condición de mujer joven”, denuncia la querella.
Menos suerte tuvieron las otras cinco mujeres violadas y torturadas durante la dictadura. Daria y Mercedes Buxadé eran dos hermanas que trabajaban como enfermeras para el bando republicano en Barcelona. Fueron detenidas y las autoridades ordenaron fuesen examinadas para comprobar su virginidad. Un grupo de monjas les realizaron un examen ginecológico para comprobarlo. “Después fueron brutal y repetidamente violadas por un grupo de falangistas. Se cree que al día siguiente fueron conducidas al cementerio de Son Coletes, donde fueron asesinadas”, se lee en la querella.
Margalida Jaume fue detenida junto a su marido sin motivo aparente en 1936, estando embarazada de siete meses. Sufrieron todo tipo de humillaciones y torturas y finalmente fueron ejecutados. Años después, un vecino del pueblo contó que vio como, al menos, uno de los falangistas violó a Margalida. También le escuchó decir: “Nunca me había gozado a una embarazada”. Margalida continúa desaparecida.
Pilar Sánchez, cuyo testimonio se conoce a través de su bisnieta y el peritaje de un historiador, fue detenida por miembros de la falange. Es trasladada en un coche con cuatro de ellos: “Al parar el vehículo, un hombre que estaba cazando se escondió desconfiado y pudo ver como los cuatro hombres la hicieron bajar del coche a la fuerza y comenzaron a golpearla y a violarla. Después la llevaron al cementerio de Sencelles. Allí, otro vecino del mismo barrio que Pilar fue testigo de cómo esos cuatro hombres, que también eran vecinos del barrio, volvieron a violar a Pilar para después echarla al suelo y dispararle”. Arrastraron su cuerpo hasta las puertas del cementerio.
Un sexto testimonio es el de Matilde Landa, que se tiró desde la enfermería de una prisión para mujeres de las Hermanitas de los Pobres. “Las autoridades de la cárcel se propusieron adoctrinarla y convertirla al catolicismo, con un doble objetivo, primero como maniobra propagandística del régimen y segundo como golpe de efecto para minar la moral del resto de mujeres presas”. Estuvo agonizando durante 45 minutos y estando inconsciente en el suelo la bautizaron.
Castigo en diferido a los hombres
“¿Por qué es importante incluir una perspectiva de género en el proceso contra la dictadura franquista?”, plantea Women’s Link Worldwide. “Se persiguió y castigó a las mujeres que se hubieran atrevido a salir de ese ámbito doméstico y especialmente a las que participaron en actividades políticas contrarias al régimen. Al no encajar en los valores e imagen de la mujer construida por el franquismo no había problema en detener, encarcelar y violar a las mujeres”, denuncia la plataforma ante la jueza argentina.
Considera que durante la dictadura franquista, las mujeres eran perseguidas y torturadas por dos motivos: por desafiar el ámbito doméstico al que las mujeres eran relegadas por el régimen franquista y por el “delito consorte”:. En este segundo ámbito, las mujeres eran detenidas por ser familiares de hombres ideológicamente contrarios al régimen.
“La violencia ejercida contra las mujeres constituye un castigo diferido al hombre que recibía las humillaciones y torturas a las que se había sometido a sus esposas, madres o hijas. Sin embargo, y a pesar de que existen testimonios de mujeres y hay investigaciones que corroboran estos crímenes nunca se ha investigado en ningún proceso judicial la comisión de los crímenes de género en contra de las mujeres”, se lee en la denuncia.
En este contexto, “es importante que jueces, juezas, fiscales, abogados y abogadas y todas aquellas personas que tienen un rol clave en estos procesos, logren recoger y aplicar los grandes pronunciamientos que en materia de justicia de género han hecho tanto los tribunales internacionales como los tribunales nacionales de países como Argentina, Guatemala, Colombia, entre otros”, concluye la plataforma en su exposición de motivos.







