Los partidos de Baleares están intentando por todos los medios evitar la convocatoria de elecciones anticipadas, a pesar de las numerosas imputaciones de miembros del Gobierno autonómico y tras la condena a cuatro años y medio de prisión del diputado Bartomeu Vicens, del Grupo Mixto tras ser suspendido de militancia de UM, cuyo voto es vital para que las iniciativas del Gobierno salgan adelante.
Al presidente balear, Francesc Antich, se le multiplican los problemas. Un sector del PSOE le reclama que rompa el pacto de Gobierno con Unió Mallorquina, cuyos principales dirigentes (algunos con cargo en el Govern) están imputados por corrupción por presuntos delitos cometidos durante su acuerdo de Gobierno con el PP de Jaume Matas. Sin embargo, Antich decidió mantener el pacto, que también incluye al Bloc. Ahora también ha tomado la decisión de seguir gobernando en minoría, sin contar con el voto del diputado Vicens.
Todo esto sucede mientras la primera caja de ahorros de la comunidad, Sa Nostra, se encuentra en una situación financiera muy delicada y busca socios de otras regiones para salir adelante.
Paralelamente, uno de los partidos que integran el Bloc, ERC, ha decidido abandonar todos sus cargos ejecutivos en el Govern, el Consell y el Ayuntamiento de Palma ante los numerosos casos de corrupción investigados por la Justicia, y ha pedido elecciones.
El Bloc, alianza compuesta por PSM-Entesa Nacionalista, EU-Els Verds y ERC, sin embargo, ha asegurado que la decisión de Esquerra no tendrá “ninguna consecuencia en el seno del pacto” de Gobierno entre PSOE, Bloc y UM.







