Ignacio González: de protector a ‘verdugo’ de Carmen Cafranga

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid
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El presidente madrileño no parece dispuesto a cargar con más casos de corrupción al albur de sus filas. La antigua socia de su esposa ha pagado los platos rotos. Los últimos coletazos de la crisis de Bankia tienen revolucionado al Partido Popular de Madrid. Tanto, que el presidente regional Ignacio González no ha dudado en exigir la cabeza de su antigua protegida y hasta ahora presidenta de la Fundación Caja Madrid, Carmen Cafranga, con tal de evitar más salpicaduras de corrupción hacia su Gobierno.

El mismo González que este jueves ha reclamado la dimisión de Cafranga, amiga íntima y socia de negocios de su esposa, no hace muchos meses que defendía a capa y espada la honorabilidad de sus múltiples negocios e incluso aprobaba leyes para salvarlos. Sin embargo, parece que la larga amistad va antes que las formas y el presidente madrileño ha evitado pedir la dimisión en primera persona. El alegato exigiendo la retirada de la presidenta de la Fundación Caja Madrid lo ha llevado a cabo su portavoz, Salvador Victoria.

A pesar de no haber dado la cara directamente, en los corros políticos madrileños se apunta directamente hacia la mano de González como la ejecutora de la retirada de Cafranga. Él mismo ha sido quien esta mañana ha ordenado el cese del director general de Economía, Pablo Abejas. El mismo que habría cargado 246.700 euros desde 2006 hasta 2012 con tarjetas de crédito supuestamente opacas a cuenta de la maltrecha Caja Madrid.

Por su parte, y siempre según los primeros indicios del caso destapados este jueves, Carmen Cafranga, habría cargado a las cuentas de la entidad un total de 175.200 euros desde 2003 hasta 2012 usando este cuestionable sistema. Una práctica que, antes de ser comprobado, ya ha supuesto la retirada de la que fuera socia de Lourdes Cavero, esposa de Ignacio González, en la casa de subastas Segre, compañía con la que ambas llegaron a facturar medio millón de euros justo antes de que estallase la actual crisis económica y financiera.

La hasta ahora y desde el 18 de enero de 2013 máxima responsable de la Fundación Caja Madrid es bien conocida en los círculos políticos de Madrid, además de por su filantropía, por haberse rodeado siempre del ala más derechista del PP de la capital. Tanto que son muchos las que la señalan como compañera habitual de timba de cartas con ‘lideresas’ populares de la talla de la expresidenta regional Esperanza Aguirre y de la todavía alcaldesa Ana Botella.

Uno de los idilios más sonados de Cafranga con la cúpula madrileña del PP ha sido a cuenta de la finca que explota en los Montes de El Pardo. Ignacio González se erigió durante meses en defensor de la actividad que la empresaria y filántropa desempeñaba en la Quinta La Muñoza, donde según las malas lenguas era más que habitual verla rodeada de sus valedores del partido de gobierno en multitud de eventos. A veces, a favor de la fundación Carmen Pardo-Valcarce que creó para favorecer la integración de niños con síndrome de Down. Otras, por otras cuestiones más próximas a los bolsillos, dicen.

La polémica en torno a la finca serrana comenzó en la primavera del año pasado, cuando varios grupos ecologistas denunciaron que por la ubicación de la propiedad dentro de un espacio natural protegido no podía usarse para la celebración de bodas, banquetes y otras fiestas. El colectivo Ecologistas en Acción llegó a denunciar en varias ocasiones el trato de favor del Gobierno regional para los negocios de Cafranga “tres meses después [y más] de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anulara la licencia municipal de actividad de esta finca”.