El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia en el Congreso.
En misa o procesión. Una cosa o la otra. Ambas, imposible salvo un muy diestro movimiento de pies y palabra digno de una diplomacia cinco estrellas plus. El presidente español acaba de anunciar que en su próxima visita a la isla en los días 22 y 23 de noviembre tratará con las autoridades el añejo y controvertido tema de los Derechos Humanos.
Y como para confirmar el propósito ha puntualizado que no viene solo como comerciante o algo por el estilo. Discutir o simplemente conversar con las autoridades cubanas sobre DDHH o que si en la isla existen o no los denominados presos políticos es un tema sobresaturado desde hace años lo mismo en Naciones Unidas que en el Parlamento europeo.
El gobierno insular tiene sus consideraciones al respecto que no necesariamente se corresponden a estándares internacionales. Por estas y otras razones más, Pedro Sánchez deberá aplicar esa opción tan peculiar, como se dice en Cuba, de “peinarse o hacerse los papelillos (con papel, una suerte de rizos en el cabello).”
Este lunes 29 será al Día de España en la Feria Internacional de La Habana. Será, como viene ocurriendo desde hace tiempo, la más representada.
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