¡Miami sin euros!

Billetes de euros

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El conocido “ataque de la croqueta”, cubanísima expresión popular que significa un berrinche sin límites en espacio y tiempo o cualquier otra dimensión galáctica, es lo que está sucediendo ahora mismo en Miami, Florida, porque a bancos, casas de cambio y otros similares, se les han agotado las reservas en euros ante el repentino frenesí por adquirirlos pensando en la familia en Cuba.

Nada sorprendente. Era de esperar en razón de las controvertidas contramedidas asumidas por las autoridades cubanas de cerrar puertas y ventanas a la entrada en cash de la moneda gringa. Operación, al fin y al cabo, concebida en los propios EEUU con el objetivo de complicar todavía más el quehacer comercial y financiero del gobierno isleño y de paso, como en el billar, provocar una desagradable carambola de molestias en los cubanos de aquí y de allá. En acullá, no porque allí lo que se mueve es la moneda europea.

Mientras tanto, no hay mejor indicador a mano que las propias páginas en Facebook dedicadas a la compra-venta de divisas. El dólar, en el rango de 60-63 pesos cubanos, mientras que el euro entre 80 y 82 y algunos prevén siga en aumento. Entretanto, el llamado “dólar plástico” ese que se aloja en las tarjetas emitidas por la banca cubana se encuentra hoy en el rango de 61-62.

Los economistas y aprendices callejeros de tan complicada ciencia dándose banquete en medio de una campaña bastante agitada en las redes sociales y en las que no faltan las ofensas permitidas por los administradores. Algunos asiduos han sido ya expulsados.

Alguien, con más tino y educación financiera, podrá exponer ejemplos similares ocurridos quizás en otras partes del mundo, pero para quien suscribe es como seis en una habitación en la que de repente se va la luz y le espantan una sonora bofetada a alguien y se arma entre ellos una bronca de proporciones alarmantes conocida también como “un dale al que no te dio”.

Un culebrón al que habrá que darle un seguimiento diario.

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