Pemex comienza a deshacer posiciones en Repsol. La paraestatal mexicana ha contratado a Citi y Deutsche Bank para que encuentren nuevo dueño a un 7,82% de la petrolera española. Los rumores se confirman. La paraestatal mexicana Pemex comienza a hacer las maletas en Repsol. Casi tres años después de ver frustradas sus aspiraciones de control de la mano de Sacyr, la petrolera azteca ha dado orden para la venta un 7,86% de la española. Casi todo el paquete que hasta ahora conservaba.
Pemex ha dado encargo de venta a dos gigantes de las finanzas: Citi y Deutsche Bank. El primero de ellos ha sido el encargado de comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la colocación acelerada de 104,06 millones de acciones de Repsol hora y media después del cierre de Bolsa. Un proceso que se espera, como es habitual, que no tenga una duración “superior a un día”, por lo que es probable que las cifras definitivas de la operación puedan conocerse antes de la apertura de mercados del miércoles.
El paquete con el que Pemex, acrónimo de Petróleos de México, inicia su retirada de Repsol alcanza un valor de 2.173 millones de euros en función de los actuales precios del mercado. El momento escogido para la desinversión es especialmente signiticativo, pues sólo restan una semana para que el presidente azteca Enrique Peña Nieto llegue en visita oficial a España y la compañía que preside Antonio Brufau vive uno de sus mejores momentos recientes en el parqué madrileño una vez superado con éxito, según los analistas, la crisis que desencadenó la expropiación de la antigua filial argentina YPF.
Después del fallido intento de Pemex por ganar posiciones en el seno de Repsol, donde su cartera de participación asciende aún al 9,492%, la salida de la paraestatal mexicana debía producirse antes del mes de octubre. Ahora se especula con el hecho de que el resto de su participación podrá venderse después sin tanto aparato en el Mercado Continuo mediante órdenes poco voluminosas. De este modo, la latinoamericana podría asegurarse también el cobro de una parte del dividendo extraordinario que la española ha fijado precisamente tras haber zanjado su crisis en Argentina.







