Dundee Energy toma distancias con el paralizado proyecto Castor que lidera la constructora ACS. La canadiense ha optado por no dotar de más fondos propios al almacén de gas. ACS se queda sin su socio de referencia en el proyecto Castor. La constructora presidida por Florentino Pérez ha tenido que afrontar en solitario una necesaria ampliación de capital para mantener en pie el almacén de gas tras la negativa de la canadiense Dundee Energy a asumir su parte.
Como consecuencia de la paralización de actividades que se decretó al detectarse movimientos sísmicos en las inmediaciones del almacén submarino, la sociedad conjunta que la gestiona no hace más que incurrir en pérdidas. Números rojos que fuerzan desembolsos para esquivar la quiebra a los que hasta ahora sólo ha querido responder ACS, el inversor que más se juega en el proyecto, tal y como hace unos meses apuntaba la también española Enagás.
El informe de resultados que ha hecho público Dundee Energy a través de su sitio web corporativo dedica un capítulo íntegro a su último proyecto en España, al que sin embargo se ha negado a destinar nuevas aportaciones. La canadiense renunció a suscribir su parte de una ampliación de capital por 40,9 millones de euros cuyo único objetivo era salvaguardar el equilibrio patrimonial de Escal UGS, la sociedad a través de la que ACS controla Castor. El importe, señala la americana, tuvo que ser suscrito a través de un préstamo subordinado.
A pesar de esta circunstancia, los canadienses no tiran la toalla y defienden el buen estado del proyecto. Según apuntan en su web, los volúmenes de gas colchón inyectado son los adecuados y se mantienen, y las instalaciones del proyecto han superado cuantas auditorías a las que han sido sometidas se mantienen estables y la infraestructura gasista ha pasado con éxito todas las auditorías. Peritajes que comenzaron en julio de 2013, concluyeron “a finales de diciembre” y cuyos resultados se enviaron a las autoridades españolas en enero de 2014, informó la canadiense.
En este sentido, Dundee indica que la puesta en marcha de la paralizada y maltrecha infraestructura depende únicamente de la decisión de las autoridades españolas. Las “incertidumbres y el calendario de los ingresos de conformidad con el régimen retributivo” a aplicar son también motivos a los que la compañía aduce para no haber asumido las pérdidas por cerca de 34 millones de dólares que le hubieran correspondido por su participación en el proyecto.
Finalmente, el grupo americano recuerda que en el contrato de participación en Castor se incluyó una cláusula por la que en cualquier momento y bajo ciertas condiciones podría abandonar el proyecto y sus dos colegas españoles -ACS y Enagás- deberían comprar su parte. Eso sí, para que este punto del acuerdo pueda activarse, antes la planta debería entrar en funcionamiento, pues es aplicable únicamente “durante un período de 180 días posterior a la puesta en funcionamiento del almacén”.







