Service Point ha puesto números a su quiebra. La firma de reprografía, en concurso de acreedores desde febrero, arrastra un agujero agujero patrimonial de 67 millones. Service Point Solutions (SPS) ya ha puesto cifras al concurso de acreedores al que se precipitó a comienzos del pasado febrero. Las cuentas remitidas al supervisor bursátil por requerimiento de este mismo, ya bajo la vigilancia de los administradores de Auren, dan cuenta de un agujero patrimonial de 67 millones de euros.
El documento remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) fija el patrimonio neto de Service Point en 66,85 millones de euros negativos. A cierre del pasado ejercicio 2013, fecha a la que se refieren estas cifras, el total de activos asciende a 76 millones de euros, mientras que la deuda financiera del grupo asciende a 106,28 millones de euros. Una situación que las pérdidas netas de 141,18 millones de euros que ahora ha refrendado la compañía no ha hecho más que complicar.
La deuda vencida y no pagada del grupo español de reprografía asciende a 118,39 millones de euros. Una partida en la que la entidad nacional más perjudicada es Banco Sabadell por herencia de la desaparecida Caja de Ahorros de Mediterráneo, participante al 5% en el sindicato bancario prestamista de la entidad. El resto de miembros son Lloyds Bank (30%), GE Leveraged Loans (25%), IKB Deutsche Industriebank (15%), KBC Bank (10%), Credit Agricole (10%) y Deutsche Bank a través de su filial en Luxemburgo (5%).
El proceso para salvar a Service Point Solutions de la quiebra “se ha ralentizado”, dice el comunicado, a consecuencia de la apertura de procesos paralelos de venta de sus filiales en Reino Unido, Noruega y Suecia. Y es que estas filiales figuraban como garantías de algunos de los créditos que ahora hace unos meses optaron por ejecutar los acreedores al no dar su brazo a torcer a la refinanciación de deudas en la que la compañía sigue trabajando “activamente”. De hecho, los datos operativos de estas filiales no están actualizados como los de la matriz y resto de sociedades del grupo por la vigilancia que sobre sus cuentas ejerce la compañía Ernst & Young, a la que se ha encomendado su venta.
Más allá de las cifras, SPS reconoce que su viabilidad futura “depende íntegramente” de que los bancos acepten una refinanciación que incluya un inyección de efectivo “con disponibilidad inmediata” o bien una propuesta que pase por “la dación en pago de algunas filiales operativas”. Dos vertientes en la que la compañía ya trabaja de la mano de su recientemente estrenado equipo directivo, a consecuencia de las dimisiones de su vieja cúpula, y de los administradores de Auren Concursal, a los que la propia CNMV escogió para acompañar al proceso de impagos.
La compañía ha reiterado que la solicitud del preconcurso primero y después del concurso voluntario de la matriz y sus filiales persigue el “claro objetivo” de poder mantener a la antigua cotizada a flote, continuar con el desarrollo de su plan de negocio -que se había focalizado especialmente en los países nórdicos- y en seguir prestando servicio a sus clientes. También para “defender los intereses de los acreedores, accionistas y empleados”, según el grado de importancia que a cada colectivo se concede en la ley vigente.







