Desde el viernes, Fersa vive un festín de especulación que ha disparado su precio y negociación. Aquel día se hizo con un contrato en Panamá que ha hecho público hoy. La CNMV ha preferido no comentar. Fersa se ha disparado un 17% entre insólitos volúmenes de negociación en los últimos tres días. Los mismos que han pasado desde que se hizo con un abultado contrato en Panamá hasta que se ha hecho público. Las sospechas de información privilegiada no han tardado en aparecer mientras que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha vuelto a guardar silencio.
Desde los cuarteles del organismo regulador se recuerda que “no se informa sobre materias de supervisión”. Sin embargo, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones, no parece que haya solicitado tampoco información alguna a Fersa en torno a sus bruscos movimientos en Bolsa durante los últimos días. El comunicado remitido por la renovable no apunta en ningún momento que se haya redactado por solicitud de la entidad que preside Elvira Rodríguez.
A pesar de la cautela de la CNMV, a pocos gestores de carteras les ha pasado desapercibido el ‘calentón’ que Fersa acumulaba en los últimos días y el enérgico volumen de operaciones que sobre sus acciones se cernían. Tanto que la negociación ha llegado a alcanzar máximos históricos sin motivo reconocido para ello. Y es que, el anuncio del contrato en Panamá no ha llegado hasta el cierre de sesión de este martes, después de cuatro sesiones de vertical rally de precios que han aflorado las sospechas de posible información privilegiada.
El comunicado remitido este martes por Fersa al supervisor bursátil explica que fue seleccionada por la Empresa Estatal de Transmisión Eléctrica (Etesa) de Panamá para la venta de energía por 15 años en el parque eólico Toabré el pasado viernes. Un contrato que comenzará a materializarse en el segundo semestre del año, cuando entre en funcionamiento turbinas por 102 megavatios de potencia, y que refuerza la presencia de la renovable española en el país centroamericano, donde ya cuenta con un parque de 150 megavatios.
La habitualmente volátil Fersa no ha tenido problema en reconocer que con este proyecto “consolida su presencia” en Panamá y que consigue reducir “a menos del 50% el peso de su negocio en España”. Dos sentencias que sin duda habrían animado la cotización del grupo en circunstancias más transparentes que las que se han revelado, al comunicar la operación al mercado tres días después de su resolución.
Desde las mesas de negociación menos críticas con la catalana se recuerda que su gráfica es una de las más volátiles de todo el parqué madrileño. En este sentido, apuntan a que otra renovable, la fotovoltaica Solaria, también ha sido fuertemente aupada en Bolsa desde la semana pasada. Algo que otros achacan al efecto contagio de las posiciones más especulativas que podrían haber provocado los primeros movimientos de aquellos con conocimiento de la operación en la otra orilla del Atlántico.







