Pocas veces un despiste había salido tan rentable. Al menos para los accionistas de Néstor. La compañía ha subido como la espuma por una confusión con la última compra de Google: Nest. Hay una compañía en Wall Street que, sin comerlo ni beberlo, se ha convertido en la gran beneficiaria del último movimiento de Google. La cotización de Nestor, con código bursátil NEST, se ha disparado un 4900% en los últimos días entre rumores sobre la compra de la verdadera Nest por parte del buscador de Internet.
Como ya ocurrió antes de la salida a Bolsa de Twitter con la ya cotizada Tweeter, los inversores más despistados se han lanzado en masa a la compra de acciones de Nestor, una pequeña compañía con sede en Rhode Island dedicada a la venta de sistemas automáticos de control de tráfico para gobiernos municipales. Pero, no sólo ellos han sido protagonistas del más que vertical rally que se ha apuntado su gráfica de cotización.
Varios gestores de carteras apuntan hacia inversores avispados que podrían haber tomado posiciones con antelación al anuncio oficial de la operación entre Google y la verdadera Nest, dedicada a la fabricación de termostatos y detectores de humo y otras alteraciones del ambiente conectados a Internet. Después, en medio de la confusión, podrían haber aprovechado a vender apuntándose una suculenta ganancia en términos de rentabilidad, aunque no tanto en términos de efectivo.
Cada una de las acciones de la Nest de Rhode Island venía cotizando a 0,002 dólares. El martes pasado, estos mismos títulos llegaron a pagarse a 0,10 dólares cada uno. Este miércoles, descubierta ya la confusión, la huida de los inversores más despistados junto a las prisas de vender de los que esperaban aprovechar el equívoco daba lugar a sonoras caídas del 50% que dejaban su cotización en los 0,02 dólares por título.
Las autoridades supervisoras de la Bolsa de Nueva York ya están investigando los últimos movimientos sobre Nestor. La llegada de compradores antes de que se anunciara la compra de Nest por 3.200 millones de dólares ha levantado sospechas sobre el posible uso de información privilegiada en torno a la operación que hubieran permitido las operaciones más especulativas en torno a la que en las pantallas del parqué aparece etiquetada como NEST.







