Las autoridades emiratíes dan plantón a Bañuelos. Han suspendido “de manera amistosa” un contrato por 90 millones en la que Amper figuraba como subcontratista y que hasta ahora suponía su mayor contrato internacional. Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos acaban de dar plantón a Enrique Bañuelos. El país asiático ha decidido suspender “de manera amistosa” un contrato por 90 millones en la que Amper figuraba como subcontratista. La cotizada española e inversión estrella del empresario valenciano se queda por ahora sin la lluvia de petrodólares que el proyecto le prometía.
Ha sido el Ejército de Tierra de Emiratos el que ha decidido dejar sin efecto el contrato suscrito en 2011 con la firma Emiraje Systems para el desarrollo y suministro de un sistema tecnológico integral de defensa militar. Un proyecto en el que Amper Programas, la división de Defensa del grupo español, habría corrido por un plazo de tres años con el desarrollo del software para el sistema de mando y control.
Con esta cancelación, además de sin los 90 millones prometidos, Amper se queda sin el que hasta ahora era su mayor contrato internacional conseguido en esta área de negocio. Sin embargo, aún queda una puerta abierta para que el golpe no sea tan abultado: Emiraje ha solicitado a la compañía controlada por Bañuelos que “le proporcione, antes del 10 de octubre próximo, una estimación del importe que propone como indemnización”.
Pese a todo, la filial participada al 51% por Amper y al 49% por el grupo Thales no recibirá esta compensación tan fácilmente. Antes de que la eventual indemnización llegue a la caja fuerte del grupo, un comité formado por la contratista original y el propio Ejército emiratí.
En lo que va de año, la falta de avances en la línea de negocio internacional que muchos vaticinaban con el desembarco de Bañuelos le cuesta ya a Amper un 20% de su valor en Bolsa. Los contratos, especialmente de Latinoamérica, no llegan y el propio empresario saguntino ya ha perdido más de un tercio de su inversión inicial en la compañía que escogió para su regreso a las finanzas españolas después de años en Brasil tras el fin de la burbuja inmobiliaria y la debacle de su ‘ladrillera’ Astroc.







