La española Codere ha incumplido sus compromisos de deuda por segunda vez en menos de dos meses. La compañía de los juegos de azar ha vuelto a aprovecharse de los tiempos de gracia que le concede su reciente plan de refinanciación para aplazar algunos de sus pagos a acreedores. Un movimiento que, de nuevo, ha supuesto un automático recorte de ‘rating’ por parte de Standard & Poor’s (S&P).
Si la rebaja de la agencia daba lugar a un brusco descalabro de más del 11% para la cotización de Codere a finales del pasado mes de julio, ahora la advertencia de la estadounidense únicamente ha provocado caídas del 3% en los peores cruces de la sesión. Y es que, a finales del pasado mes de julio la española consiguió cumplir con sus compromisos valiéndose del periodo de gracia concedido por sus nuevos acreedores y salió del impago, aunque vio cómo su nota caía desde ‘CCC’ hasta ‘CC’, segundo rango en su escala de ‘rating’ que supone ya una inversión “muy vulnerable” y de “alto nivel especulativo”.
En lo que no ha variado el guión con respecto a lo ocurrido hace menos de dos meses es en que S&P ha optado por recortar la nota crediticia de la compañía hasta ‘SD’. A la par, la agencia ha fijado entre un 30% y un 50% el porcentaje de inversión recuperable ante la eventual confirmación de un impago generalizado. Los papeles peor parados son unos con vencimiento a seis años por 300 millones de dólares (225 millones de euros), cuyos intereses son los que Codere ha aplazado de pagos por un mes -hasta el próximo 15 de septiembre- con el consentimiento de sus accionistas.
La cotizada española ha explicado a través de un hecho relevante ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores que S&P “asigna con la calificación de ‘default’ a aquellas entidades que extiendan un pago de intereses o principal transcurridos más de cinco días hábiles desde su vencimiento”. Por su parte, la agencia ha resaltado que seguirá muy de cerca los avances en la refinanciación de Codere durante los próximos meses y “consecuentemente, reevaluaremos el ‘rating’, teniendo en cuenta las perspectivas de negocio del grupo, su nueva estructura de capital y el impacto de cualquier reorganización”.
El cumplimiento a tiempo del plan de refinanciación se convierte, por tanto, en objetivo necesario para Codere. Ya no sólo desde la perspectiva de la estabilidad de sus finanzas, sino para continuidad de su negocio. Así lo comenta la propia agencia al determinar que antes de la refinanciación en que ahora se escuda la española para aplazar algunos pagos, “su estructura de capital había llegado a ser insostenible en vista de las recientes tendencias operativas negativas”. Por si fuera poco, la reciente junta de accionistas rechazó ampliar capital como había propuesto la directiva.







