La Bolsa ignora el veredicto de la UE sobre la banca española

Los bancos cotizados españoles se han anotado hoy un eufórico rebote a pesar de que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) haya apuntado hacia ellos como los más necesitados de recapitalización de toda Europa tras los griegos. La esperanza de que los bonos convertibles computen como capital, la promesa del BCE de comprar más bonos periféricos y el principio de acuerdo sobre la deuda griega han traído la euforia.

Según la EBA, las necesidades de capitalización de la banca española para alcanzar un ‘core capital’ del 9% superan los 26.000 millones de euros. Una cifra que queda muy distante de las necesidades de los bancos de países como Alemania (5.184 millones) y Francia (8.844 millones).

A pesar de las cifras, el juicio de la EBA sobre la banca española no ha asustado a los inversores que, confiados en que los bancos españoles consigan alcanzar mediante crecimiento orgánico la ratio de capital impuesta desde Bruselas, han volcado sus apuestas compradoras en los valores financieros. En el caso de BBVA, el rebote superaba al cierre de esta edición la cota del 10%.

Los expertos del parqué nacional creen que la sólida respuesta que la banca española ha dado a la EBA, así como la posibilidad de que los bonos convertibles computen para el cálculo de solvencia es la que ha vuelto una noticia que, en principio no es nada amable, en un motivo para celebrar en Bolsa.

Sin embargo, el rebote no se ha limitado al parqué nacional, sino que todos los índices bursátiles de referencia en el Viejo Continente lograban anotarse alzas del entorno del 5% al cierre de esta edición. Los alemanes y franceses, que han salido más beneficiados por el dictamen de Bruselas y que en las últimas semanas habían perdido más valor en sus respectivos mercados, se han anotado alzas aún más verticales.

A esta situación ha contribuido también, según los expertos de Renta 4, el cierre de posiciones a corto que hasta ahora se habían mantenido sobre los grandes bancos europeos. La posible quita del 50% para la deuda griega, que los cálculos de la EBA no recogen, ha llevado a muchos inversores a confiar en una resolución más cercana para la crisis de Grecia y, por tanto, en un panorama más favorable para la banca. No obstante, los expertos advierten de que la volatilidad sigue presente.