Nueva vuelta de tuerca a la lucha de poder desatada hace meses en La Seda de Barcelona. Si ayer era el ‘fondo buitre’ Anchorage el que cantaba victoria gracias al apoyo del BCP portugués a su plan de refinanciación, este miércoles sus compatriotas de BA Vidro han hecho valer su peso como accionistas mayoritarios para recuperar la dirección de la compañía.
La victoria ha sido tal que Carlos Moreira, el representate de BA Vidro que hace sólo unas semanas dimitió de su cargo tras el aterrizaje de Anchorage, ha recuperado su puesto. El que fuera su mano derecha, José Luis Morlanes, que había forzado el acuerdo entre acreedores con la reciente solicitud de concurso se va del consejo de la compañía. Una odisea en la que al 20% en manos de BA Vidro se le ha sumado, además de algunos accionistas minoritarios, el respaldo de Caixa Geral (14,77%), la única entidad prestamista que no sucumbía a la propuesta de los oportunistas estadounidenses.
El recién recolocado presidente quiere mantener el concurso de acreedores solicitado el pasado 17 de junio por La Seda y apostar por su fórmula de refinanciación de créditos y reflote de la compañía. En este sentido, cabe destacar que Moreira ya había buscado en varias ocasiones la declaración de preconcurso para evitar repetitivas prórrogas de vencimientos sin acuerdo con la banca. Sus planes pasan ahora porque los acreedores se queden con un máximo del 25% de la química catalana -de ese, un 10% para Anchorage- y deshacerse de las divisiones menos rentables de la compañía para centrarse en su rama de embalajes.
Estas ventas podrían reportar al grupo ingresos por 30 millones de euros. Aunque todas las propuestas de BA Vidro han prosperado en una junta de accionistas en que los portugueses jugaban su última carta, lo cierto es que sus compañeros de inversión también sufrirán pérdidas en sus carteras. Y es que, su plan pasa por una operación acordeón que dejará el valor nominal de las acciones de La Seda en 0,25 euros primero y después ampliará capital por 40 millones de euros en exclusiva para los lusos, que también barajan una OPA a precio de saldo.
Moreira ya ha anunciado que está dispuesto a sentarse a la mesa del sindicato de bancos, en la que Anchorage lleva la voz cantante, para conseguir una rápida y satisfactoria solución al callejón sin salida en el que la catalana lleva meses atrapada. Mientras tanto, el crédito sindicado de 235 millones de euros sigue sobre el tejado de La Seda y los más críticos con el actual escenario no descartan una huida de los yanquis con la subrogación de sus créditos a un tercero, complicando aún más el reflote de una compañía que sigue suspendida de cotización.







