El próximo mes de julio Abengoa no formará ya parte del Ibex 35. Su puesto lo ocupará desde entonces la arrocera Ebro Foods. Una noticia que si bien la mayoría de analistas descontaba, ha pillado desprevenidos a algunos inversores que este jueves se apresuraban a deshacer posiciones en la renovable sevillana. Una difícil digestión que daba lugar a descensos de hasta el 5,4% en los cruces más amargos.
En los últimos seis meses, periodo que usan como referencia los siete expertos que deciden el devenir de los índices Ibex, Abengoa había sido la cotizada de entre las 35 grandes del parqué madrileño que había movido menos volumen acumulado: unos 381 millones de euros. Una cifra que Ebro, con unos 950 millones, superaba con creces. Cifras que se refieren siempre a las acciones de tipo B de Abengoa, que son las que cotizaban en el índice desde el pasado noviembre, pues sus ‘hermanas mayores’ de tipo A se negocian desde entonces en el Mercado Continuo.
No sólo eso, sino que según un informe al respecto de Renta 4, la sevillana tan sólo representaba un 0,18% de la capitalización global del selectivo, mientras que su inminente sustituta alcanzaba un 0,57%. Y es que, desde el pasado diciembre, los vigilantes del selectivo condicionaron la pervivencia de un valor a que su capitalización alcanzase un umbral mínimo del 0,3%. Un requisito que, a todas luces, se quedaba muy lejos de las posibilidades de la compañía que ya marca sus últimos compases en el índice por antonomasia de la Bolsa española.
Al calor de las ventas más apresuradas, las B de Abengoa llegaban a marcar un mínimo intradía en los 1,59 euros por acción, perdiendo la cota clave de los 1,62 euros que varios analistas técnicos señalan como soporte de su gráfica para evitar más descensos. Después, tras los cruces más amargos de la apertura, la compañía volvía a recuperar esta importante referencia y el ritmo de ventas se reducía debido, en gran parte, a que la mayoría de carteras ya habían descontado este cambio.
Este jueves, el volumen de negociación en la renovable superaba ya al ecuador de la jornada su cota media anual, en el entorno de los 1,6 millones de títulos B. En la parte de las ventas que se imponían lideraban Banco Santander, Morgan Stanley y JP Morgan, mientras que las compras eran cosa de Credit Suisse, Merrill Lynch y Mercavalor en términos de saldos netos operativos.







