La quiebra de Renta Corporación ya atraviesa fronteras. Dos meses después de que la inmobiliaria solicitase su entrada en concurso de acreedores, este lunes le ha tocado el turno a su filial francesa. Mientras tanto, las negociaciones con la banca prestamista a este lado de los Pirineos sigue adelante.
Ahora dependerá de los jueces galos confirmar la entrada en concurso voluntario de la filial Renta Corporación Real Estate France, lo que se espera que pueda ocurrir en los próximos días. La inmobiliaria catalana ha dado cuenta de la internacionalización de su quiebra técnica a través de un comunicado que remitía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores a pocos minutos para el cierre de sesión bursátil en Madrid, donde permanece suspendida de negociación desde el pasado 18 de marzo, tras filtrarse que el consejo de administración de la catalana dirimía la solicitud del concurso para la matriz y algunas filiales.
La compañía decidió acogerse a esta figura jurídica -que evita la intervención de la gestión por parte del juez- con un pasivo de 185 millones de euros. Pese a encontrarse al corriente de pagos a acreedores, según se informó hace dos meses, la insolvencia era “inminente” por la atonía del negocio inmobiliario y la falta de facturación en la compañía. Así, los esfuerzos de la compañía se vuelcan ahora en diseñar un nuevo calendario de vencimientos “a fin de obtener el tiempo suficiente para generar los recursos con los que poder hacer frente, al menos parcialmente, a dicho pasivo”, explica al supervisor bursátil.
En esta tarea, según ha reconocido la propia compañía, la dación en pago podría tener un protagonismo estrella. Sin embargo, esta medida ya fue empleada en alguna ocasión por la ‘ladrillera’, pese a lo cual no logró escapar de la situación en que actualmente está sumida.







