José Antonio Pérez-Nievas, consejero de Pescanova hasta su intervención judicial hace poco menos de un mes, se ha apresurado a tomar distancias con el que hasta la misma fecha fuera presidente de la piscícola, Manuel Fernández de Sousa. El empresario ha hecho público un comunicado en el que explica sus últimos movimientos en la cotizada para desvincularlos de los de su compañero de consejo.
Las explicaciones han llegado apenas unas horas después de que la Fiscalía Anticorrupción instase a la Audiencia Nacional a admitir a trámite las querellas interpuestas por accionistas contra la antigua cúpula directiva de Pescanova y a llamar como imputado al propio Pérez-Nievas. Un escenario del que el también presidente de Iberfomento -sociedad a la que representaba en el consejo de la alimentaria gallega- se defiende alegando “una desafortunada e impredecible coincidencia temporal”. Nada que ver, según él, con el uso de información privilegiada y abuso de mercado hacia los que apuntan las denuncias y la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores.
“No ha existido ni abuso de posición de mercado ni menos todavía información privilegiada”, reza el comunicado suscrito por Pérez Nievas en el que explica que el 25 de febrero, a primera hora de la mañana dio orden a Golden Limit -sociedad a través de la que aún mantiene su peso en Pescanova- para vender acciones de la gallega y la valenciana Natra con el fin de conseguir liquidez para “amortizar un préstamo bancario” sobre estas participaciones.
La cantidad a vender, sigue el comunicado, era de apenas 300.000 títulos frente al millón que acumulaba en cartera. Ese mismo día, alega, Fernández de Sousa informó “por primera vez” a sus consejeros externos dominicales de ciertas tensiones de tesorería derivadas de la proximidad del vencimiento de un préstamo sindicado, que no podría ser atendido por no haber encontrado comparador a su filial chilena. Un hecho que “no parecía de especial gravedad”, prosigue, y que no se trataría hasta la reunión ordinaria del 27 de febrero, pero que llevó a Pérez-Nievas a ordenar la paralización de las ventas, defiende, tras haberse desprendido de solo 110.000 acciones.
Cuando “nada permitía predecir hasta entonces que la información dolosamente ocultada por el presidente de Pescanova a sus consejeros y al mercado conduciría a la sociedad a la suspensión de cotización y a la caótica situación después conocida”, subraya el comunicado, Golden Limit procedió a la recompra de acciones al reabrirse su cotización el 5 de marzo. En ese tiempo, las acciones de Pescanova habían perdido un 60% de su valor en Bolsa, como señalan los documentos remitidos a la Fiscalía.
A la espera de que se conozcan las decisiones finales de la Audiencia Nacional, el propio Pérez-Nievas sigue pendiente de su posible imputación en el caso de la crisis de Pescanova. Compañeros suyos en este entuerto judicial podrían ser, además del propio expresidente, el consejero delegado del grupo, Alfonso Paz-Andrade, hijo del socio del padre del propio Sousa en la fundación de la compañía.






