La renovación de la flota de aviones de British Airways correrá por cuenta de la estadounidense Boeing. La británica ha preferido cruzar el Atlántico en lugar de pactar con la paneuropea EADS para encargar 18 nuevas aeronaves. No solo eso, sino que los próximos encargos de su socio español Iberia también serán para la yanqui.
Los nuevos aviones que rejuvenecerán los hangares de British Airways serán del modelo 787 Dreamliner, cuyas unidades en operación han sido recientemente revisados por unos peligrosos fallos técnicos, y relevarán a los actuales Boeing 747-400. Sin embargo, no llegarán a manos de la británica hasta 2017 como pronto, según el acuerdo suscrito entre la aerolínea y la fabricante estadounidense para convertir en pedidos en firme algunas opciones que ambas mantenían.
El movimiento en sí no ha sorprendido a los inversores, que contaban con esta posibilidad. El propio Willie Walsh, consejero delegado de IAG, el holding que agrupa a British Airways e Iberia, comentaba hoy mismo que la rama británica “ya ha pedido 24 aeronaves Boeing 787. Nuestro plan es aumentar esta cantidad con otros 18 aviones ejerciendo nuestras opciones”. Lo que sí ha sorprendido a algunos gestores de carteras es que para Iberia también se haya alcanzado un acuerdo para posibles pedidos, antes bien supeditado a que “se haya reestructurado y reducido su base de costes, de tal modo que se encuentre en posición de crecer de manera rentable”.
Aunque, tal y como recuerda el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Iberia tiene pendiente un pedido de seis aviones Airbus 330 fabricados por el consorcio EADS, ni una palabra para el fabricante europeo. En su lugar, se recogen unas declaraciones de Walsh en las que se apela a que la creación de IAG “ha significado un mayor poder de compra para ambas aerolíneas a través de adquisiciones conjuntas” con lo que se ha destinado “parte del pedido de British Airways” como reserva de entregas para Iberia.
No faltan las voces más críticas que recuerdan que el núcleo duro de accionistas de EADS, fundamentalmente Francia y Alemania, paralizaron el intento de fusión entre la europea y la británica BAE Systems. Este pedido a Boeing llega en un momento en que el consejo de la matriz de Airbus está calmado como hacía tiempo y todos los aviones yanquis del modelo 787 están en tierra, a la espera de que se resuelvan los problemas con sus baterías de litio.






