El plan para sanear las finanzas de Cementos Portland avanza a todo motor. Desde la renovación hace menos de un mes de la cúpula directiva de su matriz, FCC, los cambios se suceden en la filial de áridos para la construcción. Los nuevos poderes de Juan Béjar en el grupo, antiguo presidente de la cementera, son clave en este proceso, afirman varios analistas.
Desde los cuarteles de FCC, su directiva se ha comprometido a tener listo el nuevo plan estratégico del grupo constructor en el primer trimestre de este año. Con horizonte en el año 2015, el parto de esta nueva hoja de ruta está cada vez más próximo y los cambios para dejar bien cimentado el nuevo itinerario de la compañía presidida por Baldomero Falcones hasta el pasado enero avanzan a toda prisa.
La última operación decretada ya bajo el mandato de Esther Alcocer Koplowitz, nueva presidenta de FCC, y Juan Béjar, desde su puesto como consejero delegado y vicepresidente ejecutivo, ha sido el canje de Lemona por el 26% de Uniland que Cementos Portland no controlaba aún. Un movimiento con el que la cementera cotizada en Bolsa se ha anotado unas plusvalías brutas de 115,6 millones de euros, según ha informado la propia compañía.
Un importante revulsivo, dicen los expertos, para el balance de una compañía que lidia con uno de los momentos más bajos para su negocio, con la demanda de cemento y otros áridos en mínimos desconocidos desde los años 80. Algo que ya había forzado el planteamiento de expedientes de regulación de empleo en varias de las áreas de trabajo de Portland Valderrivas con el fin de adecuar su estructura a la debilidad del sector.
Antes incluso, todavía bajo la presidencia de Falcones, se había evitado a la cementera el trance de tener que solicitar a los mercados 100 millones de euros para una ampliación de capital que no parecía generar gran entusiasmo entre los inversores. En su lugar, la matriz FCC le concedió un crédito participativo por igual importe que computaba igualmente como capital de la filial. Un paso decisivo para abordar después la reestructuración y refinanciación de la deuda del grupo, valoraron los analistas.
Precisamente, el acuerdo con el grupo irlandés CRH para el canje de participaciones incluye la venta de la fábrica británica de Ipswich por 22,5 millones de euros, importe que Portland destinará íntegramente al repago de deudas con acreedores, ha afirmado el mismo grupo. Además, la operación permite aumentar la presencia internacional de la cementera hacia mercados más atractivos que el español como son los de EEUU y Túnez.
Al calor de este ‘acelerón’ en el plan de saneamiento de la compañía, a la espera del prometido nuevo plan estratégico y entre rumores de quita de deuda, participación en el proyecto Eurovegas e incluso de OPA de exclusión, según las hipótesis más especulativas, las acciones de Portland ya acumulan una revalorización del 67% en lo que va de año. De estar por debajo de los 3,00 euros por acción a los que cerró 2012, el cambio de rumbo en 2013 la deja ya al filo de los 5,00 euros unitarios.







