Mercados

El plan de los dueños de La Seda para aferrarse al poder hunde su cotización

Los portugueses que hoy por hoy controlan La Seda de Barcelona no quieren sucumbir a manos yanquis. Para ello, se han apresurado a anunciar una OPA sobre la catalana que, aunque la recapitalizaría, tendría un precio “muy inferior” al actual de mercado. Un sobreaviso que ha propinado un descalabro de hasta el 18% a la ya maltrecha gráfica bursátil de la compañía.

En plena renegociación de la abultada deuda que asfixia las finanzas de La Seda, el grupo industrial BA Vidro se ha ofrecido a recapitalizar la compañía, eso sí, a través de una OPA con la que se haría con el control total de la compañía a precio de saldo, ha prevenido. Hoy por hoy, la industrial lusa que preside Carlos Moreira da Silva -también presidente de la química catalana- es dueña de un 20% de la catalana a través de su filial BA PET II.

Una decisión que llega justo después de que se diese a conocer que el fondo buitre estadounidense Anchorage Capital Group podría haber recomprado deuda por 100 millones de euros. Una partida que en el caso del hipotético canje por acciones al que apunta la misma BA Vidro como parte de la reestructuración de La Seda le concedería un peso del 40% en el capital de la catalana, el doble de lo que ahora controlan los portugueses.

Los expertos coinciden en que el tono en que se anuncia la OPA de Moreira da Silva busca ganarse la confianza de los inversores minoristas para evitar quedar bajo el dominio de los yanquis. En su argumentación se apunta a cuestiones como que La Seda solo podría escapar por si sola del abismo “con el esfuerzo y la participación de todos los interesados” para concluir a línea seguida que “ningún esfuerzo se puede esperar de aquellos que no se sienten tratados con justicia y equidad”.

En cualquier caso, la luz al final del túnel propuesta por BA PET no está tan cerca como en un principio se podría suponer. Su oferta a precio de ganga queda condicionada a un mínimo de aceptación aún por definir, a la aplicación de la refinanciación en los términos propuestos por el consejo de administración de la cotizada -que no han trascendido aún al conjunto del mercado-, a la liberación de algunas garantías vinculadas a la división de plásticos PET de la catalana y a que se le asegure que no tendría que lanzar una OPA obligatoria a un precio equitativo en ningún caso. Y es que, tras su OPA voluntaria tiene previsto suscribir el máximo posible de una ampliación de capital por 40 millones de euros que le llevaría a incrementar aún más su peso en la cotizada.

Hace unos meses, La Seda ya intentó una ampliación por el mismo importe. Sin embargo, la falta de interés entre antiguos y posibles nuevos accionistas dejó el proyecto en papel mojado, si bien los planes del grupo de Moreira da Silva podrían cambiar el guión de esta historia. Un ‘rescate’ que por los bajos precios prometidos no entusiasma al mercado, si no que más bien ha provocado un fuerte éxodo inversor por el miedo a que lo que se avecine para La Seda sea una lucha de poder entre Anchorage y BA PET que lastre aún más su debilitada cotización.

Este martes, el volumen de negocio al cierre de sesión marcaba 1,26 millones de títulos, cuando lo habitual es que no cambien de manos más de 342.000 ‘sedas’. En los cruces más bajistas, su gráfica llegaba incluso a perder el euro por acción conseguido a golpe de desinversión y que la ha librado en gran medida de ser blanco frecuente de los especuladores. Hoy, los gestores más activos en compras eran Santander, Ahorro Corporación Financiera e Inversis Banco, mientras que las ventas las lideraban los mostradores del portugués BPI, Renta 4 y Chevreux-Crédit Agricole.

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