El descalabro de Bankia ya se ha cobrado su primera víctima: los inversores en warrants. Si bien los accionistas directos de la nacionalizada terminarán por ser los más perjudicados si se confirman los pronósticos más agoreros, los que habían apostado por estos derivados ya han perdido el bonus de su inversión. Y es que, a la espera de su intervención definitiva, la entidad ya pierde un 92% desde su debut bursátil.
Desde que se conoció que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) baraja aplicar una fuerte reducción de valor nominal a las acciones de Bankia, el retroceso bursátil ha sido imparable y los precios de barrera de warrants y bonus referenciados a su cotización han ido saltando por los aires uno tras otro. Y es que, la entidad que patronea José Ignacio Goirigolzarri ha alcanzado hoy mínimos históricos al llegar a marcar 0,306 euros por cada una de sus castigadas acciones.
Los inversores que habían optado por jugársela en Bankia a través de derivados, a priori una opción menos arriesgada que las propias acciones, también probarán el amargo efecto de la reducción de nominal que se baraja en los pasillos del Banco de España. La peor parte correría a cuenta de los inversores en productos de naturaleza apalancada como los turbowarrants, que podrían ver volatilizarse todo su capital depositado en estos productos.
Mejor suerte tocaría a los apostantes en bonus cap -no apalancados- que recibirían al vencimiento de su posición, al menos, el precio de mercado de las acciones de la nacionalizada, aunque ya siempre por debajo de un tope fijado de antemano conocido como ‘cap’, que los inversores hubieran recibido como mínimo siempre y cuando se hubiera respetado la cota de barrera. En el peor de los casos para Bankia, con una valoración a 0,01 euros por título, la pérdida máxima para warrants no turbo sería del 61%, por debajo de lo que ya pierden los accionistas firmes desde la salida a Bolsa, explica el responsable de productos cotizados de Commerzbank.
Y es que el banco alemán es uno de los más prolijos en la emisión de este tipo de derivados sobre Bankia. La entidad ya ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que dos de sus bonus warrant cap han perdido su bonus en los últimos días. Con vencimiento previsto para los próximos meses de junio y septiembre, han dicho adiós a esta ventaja de inversión con la pérdida por parte de la nacionalizada de los 0,45 y los 0,40 euros por acción respectivamente. Algo que no es de extrañar con un vertical desplome del 41% en las últimas jornadas.
A este poco amable escenario para Bankia, que descuenta también la dilución de participaciones que supondrá la entrada del Estado en su accionariado a través del FROB una vez se proceda a al canje de los bonos contingentes convertibles, conocidos como ‘CoCos’, se suma la recién estrenada libertad de movimientos de que gozan los inversores a corto en el parqué madrileño. Esta práctica que -muy al contrario de lo ocurrido a en los derivados ya referidos- permite a sus seguidores ganar cuando el precio de una acción cae, también presiona a la baja la cotización de la heredera de Caja Madrid y otras seis cajas de ahorros.
Mal augurio el que arrojan los inversores en ciertos derivados, que podrían ver cómo sus pérdidas siguen creciendo si la empinada senda bajista del valor se mantiene en las próximas sesiones. Los warrants son contratos de inversión similares a las opciones, que dan a su tenedor el derecho de comprar (warrant call) o vender (warrant put) un determinado activo subyacente a un precio y fecha futura determinados de antemano.
Los de tipo turbo limitan el ejercicio de este derecho a que el valor no pierda (call) o sobrepase (put) el precio de referencia. Algo que como en Bankia ha sucedido, liquidaría automáticamente el turbowarrant, dando lugar a una pérdida total de la inversión inicial en lugar de las deseadas ganancias ilimitadas por su naturaleza apalancada.
Mientras tanto, los inversores en acciones siguen descontando el peor de los escenarios y el volumen de negociación vuelve a dispararse hasta los 43 millones de acciones cuando aún restaba una hora para el cierre de los mercados. Se superaba incluso la abultada cota de ayer jueves en que se conocían los perniciosos planes del FROB para los accionistas: 32,4 millones de títulos. Entre los gestores que más se esmeraban en el lado vendedor de la ventanilla se encuentran Banco Espírito Santo, BBVA y Morgan Stanley. Mientras, su contraparte vendedora la lideraban los brókeres de Banesto, Mercavalor y Banco Santander.
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