La prohibición de operar en corto sobre cotizadas españolas decretada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores se ha cobrado una clara víctima este año:?la negociación. En el afán del supervisor por proteger el parqué de los especuladores bajistas, la Bolsa española se ha vuelto más ilíquida y las últimas cifras hablan ya de descensos en la contratación de valores cercanos al 25%.
Los expertos destacan que la imposibilidad de operar en corto, esto es apostando por la caída bursátil de un determinado valor o de uno de los índices de la Bolsa española, ya recorta de por sí la capacidad de maniobra de inversores y gestores y, por tanto, reduce la contratación. A este factor ha de sumarse, continúan, el hecho de que un mercado que niega la posibilidad de ponerse corto en una determinada acción también resta atractivo para muchos que, desde el bajista y turbulento verano de 2011, aún posponen su regreso al parqué madrileño.
Los últimos datos ofrecidos hasta la fecha por Bolsas y Mercados Españoles (BME), la sociedad gestora de las bolsas nacionales, hablan claro. Entre enero y octubre de 2012, se había negociado en renta variable española un efectivo total de 599.482 millones de euros, casi un cuarto de punto por debajo de lo alcanzado en los diez primeros meses del ejercicio precedente. Este descalabro, que algunos podrían intentar justificar únicamente con la caída de precios del conjunto de las cotizadas, se confirma con el también brusco descenso de la contratación.
Siempre según la misma fuente, el número de cruces saldados con éxito en renta variable alcanzaba hasta octubre los 36,2 millones, un 8,6% inferior al de misma altura del año 2011. Ni siquiera en los populares fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) ha habido mejorías. El efectivo acumulado se queda un 19,8% por debajo del ejercicio anterior aunque las operaciones han sido un 31% más numerosas que entonces. Repunte que también se debe a la creciente oferta de este tipo de productos con que los brókeres buscan capear el descenso de contratación sobre valores, ya que también a menos negociación, menos comisiones de gestión.
En esta línea, los expertos destacan precisamente el crecimiento de ETF que sí permiten apostar a la baja por el parqué madrileño, esquivando el ya prolongado veto de la CNMV. Recientemente, la Bolsa española ha acogido a su 70 fondo cotizado, precisamente para invertir bajista en el EuroStoxx 50 y, lo que es más, los técnicos de los índices Ibex han sacado varios índices referidos al Ibex 35 pero de tendencia inversa a éste. En otras palabras, han diseñado un selectivo a la medida de los ETF especulativos para poder ganar cuando las 35 grandes del parque madrileño pierden.
Del bache de un veto a bajistas que dura ya desde julio y que, en principio, durará hasta febrero con bendición de la ESMA (el supervisor europeo de mercados bursátiles) se libra el mercado de derivados. En los diez primeros meses de 2012 su volumen de operaciones ha sido un 6% mayor al del año anterior. Igualmente, los 1,95 millones de contratos suscritos en el mercado de futuros triplican el volumen del ejercicio precedente. La relativa mayor libertad de movimientos de este mercado, junto al lanzamiento de novedosos productos como un contrato a futuro sobre el bono español de deuda a 10 años, el de referencia de los mercados, es lo que ha permitido salvar los muebles al parqué madrileño en este restrictivo ejercicio.
Los gestores destacan que, frente a las turbulencias y desconfianzas que se han generado en el mercado, el apostar por derivados o futuros en una plataforma regulada como son las de BME, otorgan una mayor seguridad que la operativa en los mercados OTC. De su existencia y fragmentación también se han dolido los grandes parqués internacionales en los últimos años, sin embargo, ahora comienzan a recuperar cota de mercado por la búsqueda de refugio de los inversores.
Una vez que se complete la reestructuración del sistema bancario español, apuntan los analistas, el gabinete de Elvira Rodríguez, recién estrenada presidenta de la CNMV este 2012, tendrá que optar por arriesgar y devolver la liquidez al parqué madrileño o proteger artificialmente los valores más cíclicos a costa de sacrificar la negociación. Por el momento, la abultada y comprometida ampliación de capital de Banco Popular ha quedado a salvo de la especulación bajista. Habrá que esperar hasta el próximo febrero para ver si “las excepcionales circunstancias del mercado” -como ha justificado en varias ocasiones el supervisor- recomiendan extender por enésima vez el veto o es momento de volver al libre mercado.







