Liberbank, accionista fuerte de Grupo San José, ha sido uno de los grandes beneficiados de la reciente apuesta de la cotizada por Cabo Verde. La inmobiliaria ha repuntado un 33% en las dos últimas semanas entre rumores de un importante proyecto internacional que este miércoles se ha confirmado. La lastrada participación del banco en la ladrillera vale ahora 1,4 millones de euros más que hace 15 días.
El banco integrado por Cajastur, Caja de Extremadura, Caja Cantabria y Caja Castilla-La Mancha, uno de los peor parados en la reciente auditoría de Oliver Wyman, es dueño de un 5,545% del capital social de la inmobiliaria. Una herencia precisamente de la última de las cajas enumeradas y una de las primeras en necesitar ayudas públicas por su fuerte exposición al ladrillo. Cada una de sus acciones ha llegado a tocar hoy los 1,55 euros por acción, cuando hace dos semanas se negociaban por 1,17 euros cada una.
Tras jornadas de especulación con un gran proyecto para San José, hoy se han desvelado las incógnitas que, en este tiempo, han hecho las delicias de la maltrecha Liberbank -a quien el mercado sitúa cada vez más lejos de fusionarse con Ibercaja. La inmobiliaria pontevedresa se hará cargo de la construcción de un gran complejo turístico en Cabo Verde por 44,39 millones de euros.
El proyecto, que recibe el nombre de Llana Beach Hotel, contará con una superficie construida de 46.065 metros cuadrados sobre una parcela de casi 75.000, con 601 suites de lujo, jardines, piscinas, servicios de restauración y salud, gimnasio y hasta club privado a pie de playa. Se trata del tercer complejo a levantar en el país por la firma gallega, que ya participa en la construcción del Tortuga Beach Resort & SPA y del Dunas Beach Resort en Isla de la Sal, ambos gestionados por la hotelera española Meliá Hotels, quien también se hará cargo del Llana.
En lo que va de año, la inmobiliaria ha perdido un 30% de su valor en la Bolsa de Madrid, a pesar de sus frecuentes rebotes especulativos -pocas veces refrendadas por noticias reales como sí ha sido el caso ahora. En el primer semestre del año, sus pérdidas se multiplicaron por más de tres, hasta alcanzar 49,4 millones de ellos. Recientemente, sometió a su cúpula directiva a una amplia remodelación en la que los inversores confían para que la compañía logre esquivar con contratos como los de Cabo Verde la atonía del sector en España, su maltrecho mercado doméstico.
San José es conocida además por los inversores de pequeñas cotizadas por su estrecha liquidez. Si al calor de los comentados rumores había negociado en los últimos días siempre por encima de los 20.000 títulos, lo más habitual es que no alcance ni tan siquiera la mitad de esta cifra. Entre los brókeres más activos sobre el valor se encuentran Renta 4, Mercavalor y GVC Gaesco, habituales del ‘trading’ a muy corto plazo.







