El yen mejoró su cambio frente a la mayoría de sus pares, incluso frente a monedas con mayor rentabilidad, como los dólares australianos y neocelandeses, debido a la actual situación de ralentización económica mundial, que incrementa su peso como divisa refugio.
El yen también experimentó una mejora con respecto a la moneda única, del 0,1% hasta los 98,85 yenes por cada euro. Por su parte, la moneda europea registró poco movimiento frente al billete verde, hasta marcar un cambio de 1,2573 dólares por unidad.







