Los peores pronósticos no se han cumplido. La tradicional sequía negociadora que acompaña a agosto en la Bolsa española y en gran parte de los mercados financieros internacionales no se ha visto ampliada por la prohibición de posiciones cortas. Las cifras de negocio de las primeras siete sesiones que cuentan ya del mes estival por excelencia superan incluso las de años anteriores.
Del uno de agosto al cierre del jueves, en la renta variable española habían cambiado de manos casi 2.400 millones de títulos en un total de 936.553 operaciones. Una cifra que queda holgadamente por encima de los 2.257 millones de títulos negociados en poco más de 838.000 cruces en las siete primeras jornadas de negociación del mismo mes de 2010. En promedio, las siete sesiones ya cerradas de este agosto de 2012 marcan un volumen de 342,7 millones de títulos, mientras que la primera semana hábil completa del mismo mes hace dos años marcó una media de 322,5 millones.
La historia se repite con agosto de 2009, donde los primeros compases de aquel mes cosecharon un volumen agregado de 2.535 millones de títulos en un total de 773.160 operaciones. La media de la primera semana hábil del octavo mes de aquel año tan solo quedó ligeramente por encima de la registrada este año, al alcanzar los 362,1 millones de títulos. En número de operaciones, se queda incluso por debajo, en 110.500 cruces de media frente a los 133.800 de este ejercicio.
El efecto de los cortos sí fue más evidente en meses pasados, donde el volumen negociado sí se redujo de forma drástica en comparación con los meses en que no hubo vigente ninguna restricción operativa sobre el parqué madrileño. El alto a los cortos supuso una reducción de casi el 30% en el efectivo contratado sobre la Bolsa española entre el 15 de febrero y el 20 de julio -fechas en que no hubo prohibición a esta práctica- y la última semana de ese mes de julio, aún no tan ‘seco’ tradicionalmente como lo es agosto.
En términos de efectivo, sin embargo, el balance interanual se inclina sin duda alguna en contra de este 2012. Mientras que este agosto se han negociado unos 1.900 millones de euros en renta variable, en los últimos tres años la cota más baja no había caído de los 3.000 millones, siempre según datos proporcionados por Bolsas y Mercados Españoles (BME). En este caso, apuntan los expertos, la brusca reducción no se debe a una mayor sequía negociadora sino al castigo acumulado por la gran mayoría de las cotizadas españolas en los últimos años. Con la caída de sus precios, en algunos casos dramática, un volumen de títulos negociado similar o superior -como ya se ha señalado- no es capaz ni de emular el importe efectivo de ejercicios anteriores.
La comparación con 2012 tampoco hace justicia. En la primera mitad de agosto del año pasado, el extremo temor a la salida de Grecia de la Eurozona y los ya insistentes rumores sobre rescates para España y otras economías periféricas llevó la negociación a máximos históricos para un mes de agosto en el parqué madrileño y en muchas otras plazas como el mercado de futuros de Chicago. En renta variable española, el récord llegó a 4.726 millones de títulos y 1,8 millones de operaciones.
Sin embargo, tomando como referencia las últimas siete sesiones del mes, ya con la prohibición de posiciones cortas sobre los valores financieros vigente y con los ánimos más calmados, cambiaron de manos de media 243,1 millones de títulos en poco menos de 125.000 operaciones cerradas con éxito. Cifras que, en ambos casos, quedan a todas luces muy por debajo de este mes de agosto en que el movimiento en corto está prohibido ya no solo sobre los financieros, sino sobre todas las cotizadas españolas.







