Mercados

La banca de inversión teme que España provoque un nuevo terremoto en el mercado de derivados

La banca de inversión tiene la mirada fija en España. Muchos expertos vinculados de un modo u otro a esta industria consideran que en el país todavía no ha estallado todo lo que tenía que estallar, y en concreto señalan hacia el mercado hipotecario, que está estrechamente relacionado con el mercado de derivados. Por eso desde algunos lugares como Londres o Estocolmo se han apresurado a pedir dinero para la banca española.

El ministro de Finanzas británico, George Osborne, ha dicho que el sistema bancario español necesita urgentemente una inyección de dinero para recapitalizarse sin que este proceso erosione a su vez la poca confianza que aún tienen los mercados en la deuda soberana del país. Es decir, que el mecanismo de rescate europeo (ESM, por sus siglas en inglés) tiene que ser accesible para las instituciones financieras españolas, algo que Alemania no tiene muy claro todavía.

El Reino Unido, además de alojar entre uno de sus grandes bancos naconales a la filial del Santander, tiene establecido en Londres uno de los epicentros del entramado financiero mundial: la City. Entre fondos de inversión, sedes de bancos de todo el mundo (Deutsche Bank, JP Morgan, Nomura, entre otros) y diferentes cámaras de comercio que operan con derivados, la capital británica es una de las ciudades que más seriamente se pueden ver afectadas por un efecto dominó si algunos bancos españoles quiebran sin pagar sus contratos con otras entidades antes.

Por su parte, otro de los países miembros de la Unión Europea (UE) que no comparte la divisa única, Suecia, también se ha pronunciado al respecto. Anders Borg, el ministro de Finanzas sueco, ha dicho este jueves que la debilidad de la banca española debería ser la máxima prioridad de la política europea hoy por hoy. Tal y como ha dicho Osborne, Borg entiende que las entidades españoles necesitan ser recapitalizadas inmediatamente.

El Gobierno español está preocupado por las hipotecas tóxicas que algunos bancos y cajas colocaron después de la caída de Lehman Brothers, entre los años 2009 y 2010, según ha podido saber EL BOLETÍN tras haber hablado con fuentes próximas al entramado financiero español.

Estas hipotecas, que entraron a formar parte de paquetes de derivados como los que contaminaron el mercado estadounidense en los últimos años antes del estallido de la burbuja hipotecaria, ya han sido avistadas en Wall Street y la preocupación de los inversores es palpable, sobre todo en relación con la solvencia de algunos avalistas de estas emisiones.

Por ejemplo la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). Tal y como ya informó este periódico el pasado 23 de mayo, la Confederación es una institución bien conocida por los inversores internacionales que operan al otro lado del Atlántico. Sobre todo por la actividad que ha mantenido en los mercados de derivados hipotecarios en los últimos años.

Por eso, muchos tenedores estadounidense de cédulas españolas se sienten inquietos con los últimos recortes experimentados por el rating de la institución.

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