Francia, al igual que España, se someterá mañana a una nueva prueba en los mercados de deuda. El Estado galo subastará obligaciones a siete, ocho y diez años y espera recaudar hasta un máximo de 8.000 millones de euros.
La última subasta del país vecino tuvo lugar hace dos semanas. Entonces salió airosa de su primera cita con los inversores después de que Standard & Poor’s le quitara la triple A, la máxima nota de solvencia.
La Bolsa subió, la cotización de sus bonos en el mercado mejoró y el Tesoro francés colocó 8.590 millones a tipos que iban del 0,165% a tres meses al 0,406% a un año, unas rentabilidades ligeramente inferiores a las de la anterior subasta.







