Portugal se someterá mañana a una nueva prueba en los mercados de deuda que medirá la confianza de los inversores sobre la capacidad de Lisboa para afrontar sus compromisos financieros.
El Tesoro luso realizará su tercera emisión de deuda, cuando coloque entre 1.250 y 1.500 millones de euros en bonos a tres y seis meses.
Las emisiones del pasado 4 y 18 de enero tuvieron buena acogida y se pagaron intereses inferiores a las anteriores subastas, por debajo del 5%.
No obstante, el interés que se paga en el mercado secundario se ha disparado en las últimas jornadas. Los inversores temen que el Gobierno tenga que renegociar con sus acreedores privados o, incluso, recurrir a un segundo rescate por el complicado escenario económico que debe afrontar.







