Standard & Poor’s ha decidido revisar la calificación crediticia de CaixaBank, lo que a media sesión dejaba los títulos de la entidad en el último puesto de un Ibex 35 indeciso que se movía a golpe de las declaraciones que llegaban desde la cumbre de Bruselas.
La amenaza de que la agencia estadounidense pueda recortar la nota de CaixaBank, junto a la de otras once entidades españolas, se dejaba sentir en retrocesos de hasta el 3,57% en algunos compases de la sesión para el banco barcelonés. Además, el toque de atención de S&P ha llegado además solo dos días después de que desde el neoyorquino Morgan Stanley redujesen su consejo sobre la entidad a infraponderar desde el igual a mercado que marcaban anteriormente.
Aunque en ocasiones la volatilidad permitía a la entidad tantear el terreno positivo de la gráfica, permanecía más rezagada que sus compañeras de sector.
A media sesión, los propios gestores de CaixaBank (17,8%) en cabeza de las compras y Merrill Lynch (23%), en ventas, aunque un volumen de un 80% inferior a su media anual indicaba la cautela de los inversores en esta sesión, a la espera de las conclusiones de la reunión del Eurogrupo.







