La prima de riesgo de los bonos soberanos periféricos ha vuelto a marcar nuevos máximos en la sesión de hoy. Las dudas en torno a que los acuerdos de la Cumbre de la semana pasada traigan el final de la crisis, las dificultades de algunos países para cumplir con los objetivos de déficit y unos datos macro peores de lo esperado han conformado el cóctel para disparar una vez más la rentabilidad ofrecida por los papeles de deuda europea.
Las previsiones de los analistas no se han cumplido con respecto a cifras como el PIB español, el paro europeo e italiano y las ventas minoristas alemanas, lo que ha sembrado más escepticismo en un mercado que no se relaja ni tan siquiera a pesar de rumores como que el Banco Central Europeo, en su última jornada bajo el mando de Jean-Claude Trichet, había vuelto a comprar deuda española e italiana.
En el caso de los papeles de Roma, la rentabilidad ha marcado nuevos máximos con una rentabilidad que ha superado el 6,1%, a 402 puntos básicos de distancia con respecto a un ‘bund’ alemán que se negociaba a un tipo del 2,1% al cierre de los parqués del Viejo Continente. La situación en la deuda española no es muy distinta, después de cerrar la semana pasada con una prima en el entorno de los 330 enteros, hoy se disparaba hasta los 350 con una rentabilidad al 5,6%, siempre en los bonos a 10 años.
En los demás países periféricos, a pesar de los descensos de primera hora de la sesión en algunos casos, con el avance de la jornada, el repunte se generalizaba. Los papeles griegos se negociaban al 24,12%, mientras que lusos e irlandeses lo hacían al 11,91% y al 8,34% respectivamente.
El pesimismo se ha extendido también a la renta variable, cuyos principales índices se han teñido de rojo después de una apertura indecisa. La apuesta vendedora de Wall Street también ha ayudado a que los parqués del Viejo Continente se anotaran pérdidas del entorno del 2,5% en todos los casos. Italia era también en la Bolsa el país más penalizado, con su Ftse MIB de referencia en retroceso del 3,4% poco antes del toque de fin de sesión.
En el mercado de divisas, el euro se ha mantenido estable a un cambio de 1,39 dólares. Sin embargo, la moneda norteamericana ha ganado un 3,14% frente al yen después de que el Banco de Japón liberase parte de sus reservas para abaratar el precio de su moneda nacional.
A consecuencia de esta apreciación del dólar, las materias primas más negociadas se anotaban descensos en su cotización. La onza de oro se abarataba al cierre de los parqués europeos un 1,5% hasta los 1.721 dólares. Casi el mismo descenso se anotaban las dos referencias del mercado petrolero: el barril Texas se pagaba a 91,94 dólares y el europeo Brent a 108,47 dólares.
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La deuda de los periféricos vuelve a dispararse
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