El consejo de administración de Ercros aconseja votar en contra de todos y cada una de las exigencias que sus accionistas díscolos proponen en junta extraordinaria. Los pequeños accionistas de Ercros vuelven a unir fuerzas en contra del consejo de administración de la química catalana. Al segundo intento, han conseguido una convocatoria de junta extraordinaria que, entre otros puntos, debatirá el recorte de sueldo de su actual cúpula directiva y el reparto de caja fuerte a modo de dividendo.
La convocatoria de junta de accionistas ha salido adelante con el respaldo de los titulares de un 3,28% del capital social de Ercros, agrupados en su núcleo de pequeños inversores estables. Al frente de los mismos se sitúa Víctor Manuel Rodríguez Martín, que había recurrido ya al Registro Mercantil para forzar la asamblea de inversores que el consejo se había negado a contemplar en un primer momento “por considerar que se trataba de materias que eran competencia del [propio] consejo”. Ahora, “con la finalidad de resolver la situación creada y de evitar los posibles perjuicios […] que podría tener el mantenimiento de una situación de conflicto” esta nueva cita se ha aprobado por unanimidad.
El primero de los tres puntos que los minoritarios díscolos propondrán al resto de sus compañeros será el de la instauración de “una política de prima de asistencia a la junta que excluya las juntas extraordinarias”. Al respecto, la dirección de la compañía explica que esto sería “incoherente” con el objetivo de “fomentar la participación de los accionistas en la sociedad”, tal y como contemplan las recomendaciones del Código de Buen Gobierno recientemente revisado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La segunda exigencia que ponen sobre la mesa es la “reducción del importe máximo anual que puede percibir el conjunto de los consejeros” a 350.000 euros. Si bien la cúpula de Ercros considera que no existe “ningún acontecimiento” que recomiende la revisión de lo aprobado en la junta ordinaria del pasado 27 de julio en la que se fijó el importe máximo a percibir por este órgano rector en los próximos tres años, lo cierto es que este punto del orden del día salió adelante con la oposición de un 40% del capital, porcentaje que ahora los minoritarios parecen convencidos a poder engrosar hasta el próximo 15 de noviembre, fecha designada para la nueva asamblea.
En tercer lugar, los minoritarios quieren el respaldo de sus compañeros de mayor peso en el capital de la catalana para forzar el reparto de dividendo “en el caso de que se obtengan beneficios en 2016”. Una exigencia que el consejo de administración que preside Antonio Zabalza desde hace más de dos décadas emplaza a “la próxima junta ordinaria”, momento en el que con las cuentas del presente ejercicio en mano considera que “será posible, además de preceptivo, discutir la aplicación” de sus resultados.
Una vez publicada la convocatoria de este nuevo encuentro, las acciones de la cotizada se han decantado por el retroceso en Bolsa, con caídas del entorno del 0,4%. Una contracción poco significativa si se considera que en lo que va de año la gráfica de Ercros ha triplicado precio al haber remediado sus puntos financieros más críticos, sobrevenidos tras el fin de un abultado contrato de suministro con la alemana Bayer.







