La primera biotecnológica se estrena en el Mercado Continuo con la vista puesta en el Nasdaq y sin intención de repartir dividendo entre accionistas. La biotecnológica Oryzon se ha estrenado en Bolsa con alzas del 54,84%. En cifras redondas, la benjamina del parqué madrileño ha ganado en sus primeros compases de cotización el triple de lo que logró captar en su más reciente ronda de financiación. La demanda de acciones ha sido tal que su negociación ha llegado a quedar inhibida.
El abultado volumen de las órdenes de compra apenas ha podido ser compensado por las escasas órdenes de venta que se producían en el estreno de Oryzon como cotizada. En algunos compases, la correlación ha llegado a ser inferior al 9%, según algunos gestores de carteras. De los 3,39 euros a los que se han estrenado sus títulos a los 5,249 por acción que han llegado a verse este lunes tras el tradicional toque de campana en el Palacio de la Bolsa de Madrid.
A razón de estas cifras, la ganancia bursátil es de 52,92 millones de euros, el triple de los 16,5 millones de euros que se recaudaron en la última ronda de financiación previa a su debut en el mercado y que sirvió como referencia para fijar el precio de sus acciones. No obstante, el cofundador de la firma, Carlos Buesa, ha descartado lanzarse a una ampliación de capital por el momento. “Estamos bien financiados”, ha sentenciado.
En el discurso de toque de campana, donde Buesa y su compañera de negocios y vida Tamara Maes, no han dudado en mostrar públicamente su afecto, el primero ha subrayado que “estar en el mercado no tiene otro objetivo que financiar crecimiento”. Una expansión que tiene su destino en EEUU, mercado clave en biotecnología y donde la recién llegada a la Plaza de la Lealtad ha abierto una oficina en Boston.
Para Maes, el “punto de inflexión” de la salida a Bolsa viene a confirmar que “es posible hacer ciencia de primer nivel en España” y que los inversores “apuestan por este sector”. Con el objetivo de seguir contando con el apetito de los mercados, recientemente se ha producido la incorporación del director de relación con inversores a su organigrama, cargo que ha recaído en Anna Baran, presente en el acto.
Con la vista puesta en “salir al Nasdaq” en el futuro, Buesa ha destacado el valor añadido de transparencia y compromisos de información que supone ser una cotizada. Ese es uno de los motivos, ha explicado, que ha llevado a sus socios a optar por salir a Bolsa en lugar de optar por un “perfil más conservador” que permitía ya la financiación obtenida gracias a su acuerdo con Roche en 2014, que ha calificado como uno de los más considerables suscritos “entre biotech y la gran farma”.
De momento, la compañía que se ha convertido en blanco de muchas carteras de inversión no contempla el pago de dividendos. Su presidente ha explicado que al tratarse de un modelo de negocio que requiere de mucho desarrollo se descarta la retribución directa al accionista. En su opinión, la reinversión de beneficios en I+D es lo que favorecerá la senda alcista de la compañía en Bolsa, permitiendo así a sus inversores rentabilizar su apuesta cuando consideren oportuno o necesario.
Con sus cuarteles generales en la localidad barcelonesa de Cornellá de Llobregat, Oryzon llega al parqué con un mapa accionarial que dominan sus dos socios fundadores. Ambos han suscrito un acuerdo por el que se comprometen a conservar posiciones por un año desde el día de hoy, factor que ha animado también la remontada de precios. Entre Buesa y Maes acumulan un 26,3% del capital social de la novata del Mercado Continuo.







