La analista de commodities de la gestora afiliada al banco francés tampoco aconseja inversiones alcistas en el hierro y el carbón térmico. La volatilidad se ha apoderado del mercado de materias primas. El acuerdo nuclear con Irán, las tensiones persistentes en algunos países petroleros, la crisis griega y las incertidumbres sobre la economía china son responsables de estos vaivenes. Un escenario cambiante ante el que Loomis Sayles, gestora afiliada a Natixis, aconseja posiciones largas en cobre y petróleo y apostar contra la gráfica del oro y el carbón.
Esa es la cartera modelo que este mismo miércoles ha presentado su analista Saurabh Lele para invertir en commodities durante el segundo semestre del año. Aunque la experta reconoce que la mayoría de metales y materias primas energéticas se ha abaratado en los últimos tiempos, no en todos los casos esto supone una oportunidad de entrada, pues algunos de ellos seguirán cayendo sin remedio.
Tal es el caso del oro para el que prevé que se mantenga la tendencia bajista hasta visitar incluso la zona de los 1.000 dólares por onza, más allá de los recientemente conseguidos mínimos de cinco años. La caída de la demanda del preciado metal en China e India no ayudan a invertir una gráfica a la que tampoco apoya el próximo incremento de tipos de interés en EEUU por parte de la Reserva Federal.
Igualmente, el hecho de que algunos focos de tensión financiera se vayan apaciguando poco a poco también contribuye a que el valor refugio ofrecido por el oro brille cada vez con menor fuerza a ojos de los inversores. Tampoco refulgirá el hierro, para el que la analista de Loomis Sayles prevé un rango de cotización de entre 60 y 65 dólares por tonelada de aquí a final de año debido a la mayor producción de Australia. En todo caso, la analista considera la variación de existencias podría multiplicar la volatilidad, por lo que aconseja vigilar muy de cerca posiciones cortas contra este metal.
A la baja ve también el carbón térmico. Desde la gestora asociada a Natixis no se espera que la tonelada pueda superar los 60 dólares en los próximos cinco años. La sobreoferta por el crecimiento de producción en las dos gigantes asiáticas y la prolongada falta de demanda por cuestiones de normativa medioambiental hacen difícil su remontada en un mercado en el que las renovables toman cada vez más ventaja.
En el lado más amable de su quiniela, Lele sitúa en primer lugar el petróleo. Aunque el acuerdo con Irán ha presionado a la baja la cotización del barril, la experta cree que el crudo europeo Brent se mantendrá entre los 60-65 dólares, mientras que el de Texas norteamericano oscilará entre los 55 y los 60 dólares por barril, si bien prevé que la incipiente recuperación económica se traduzca en una mayor demanda.
Las apuestas alcistas, mucho más escuetas, se completan con el cobre. El elemento químico número 29 de la tabla periódica podría seguir remontando posiciones según la gestora afiliada a Natixis. Una previsión que se apoya en la reciente recuperación de cotas de referencia como los 3 dólares por libra. Dado que en la actualidad las reservas mundiales de este metal son escasas, cualquier eventual repunte de la demanda especialmente desde China, provocaría su encarecimiento en los mercados internacionales. Algo que la experta prevé se produzca a lo largo de los dos próximos años.







