La ONG animalista compra acciones para poder votar en las juntas de accionistas. La organización por el trato ético de los animales, PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) ha tomado una ruta alternativa para evitar el maltrato de sus protegidos. La ONG se dedica a comprar acciones de compañías que realizan prácticas perjudiciales para los animales, para así poder influir en sus decisiones.
El objetivo de PETA es tener representación en las juntas anuales de accionistas de estas empresas para poder votar a favor de aquellas decisiones que no perjudiquen a los animales.
De este modo, la ONG ya tiene acciones de más de 70 compañías de diferentes sectores: farmacéutico, alimenticio o biotecnológico, entre otros. Entre las elegidas están empresas como McDonald´s Corp y General Electric.
Para tener representación dentro de una empresa, cualquier accionista debe de adquirir como mínimo 2.000 dólares (unos 1.800 euros) en acciones a precios de mercado o el 1% de las acciones de una compañía y mantenerlos en propiedad durante un año. Además, reuniendo estos requisitos los accionistas pueden presentar propuestas a la directiva.
“Hemos decidido actuar como accionistas solo en los casos necesario, si la compañía no progresa en asuntos relacionados con el bienestar animal”, ha declarado el especialista en asuntos corporativos de PETA, Stephanie Shaw, en una entrevista realizada por Market Watch.
Ejemplo de sus actuaciones fue la petición realizada por un miembro de PETA a la empresa Lululemon. En su junta de accionistas pidió la paralización de la fabricación de chaquetas adornadas con plumas arrancas de pájaros vivos, según han explicado desde la ONG.
En la misma línea, la organización tiene “una larga trayectoria activista” en contra de McDonalds por considerar que maltratan a los animales de los que se saca la carne que ofrecen en sus restaurantes.
Esta estrategia se viene realizando desde 1987 y las primeras empresas ‘intervenidas’ fueron las productoras los cosméticos y de limpiadores del hogar, que testaban sus productos en animales. “Esta estrategia ha funcionado para PETA”, ha asegurado Shaw.







