El grupo constructor de Florentino Pérez ha encontrado en GIP el remedio anticipado para su prometida retirada del negocio de las renovables. Florentino Pérez se ha echado en brazos del fondo Global Infrastructure Partners (GIP) para salvar las finanzas de ACS. En un nuevo movimiento para borrar del balance del grupo constructor la ingente deuda asociada a sus renovables, el presidente ha acordado antes de sacarlas a Bolsa, la venta de un 24% de estas actividades al vehículo inversor vinculado al expresidente de Ezentis, Mario Armero.
La suelta de lastre en el negocio de las renovables prometida por ACS para el próximo 16 de febrero con la salida a Bolsa de su nueva filial Saeta Yield se ha adelantado. Antes incluso de producirse esta operación, el presidente del grupo constructor se ha apresurado a cerrar un pacto de venta de un 24,4% de la nueva sociedad con un fondo de inversión estadounidense especializado en infraestructuras. Un movimiento rápido, del que han trascendido escasísimos detalles, para asegurarse que llegará a la fecha tope del 31 marzo con los deberes hechos: la venta efectiva de su actividad en energías verdes.
El cierre del primer trimestre de este 2015 era el plazo tope que los auditores de Deloitte habían dado al presidente de la compañía para que llevase a cabo la hazaña. De otro modo, le hubieran obligado a revisar las cuentas de las compañías de los últimos trimestres en lo que había hecho desaparecer la deuda asociada a estos negocios gracias a que figuraban como pendientes de venta. Sin embargo, hasta ahora, no habían conseguido atraer el apetito de ningún inversor ante el varapalo que supuso para la industria el fin de las primas que trajo consigo la reforma energética del ministro José Manuel Soria.
Se da la circunstancia de entre las filas del fondo comprador estadounidense, el único nombre en español que aparece en su dirección es el de Mario Armero, el polémico expresidente de Ezentis que fue relevado por Manuel García-Durán y que ahora se desempeña como asesor sénior de GIP. No obstante, en la página web oficial del vehículo de inversión estadounidense figura por otro de sus anteriores cargos, el de expresidente de General Electric en España.
En el poco prolijo hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ACS destalla que además el fondo GIP detentará una participación del 49% en una sociedad de nueva creación en la que se integrarán los activos de energía renovable del área industrial del grupo español, sobre los cuales la futura cotizada Saeta Yield tendrá derecho de primera oferta. De este modo, el presidente se asegura el carpetazo a sus renovables antes de que llegue el estreno bursátil y de que se den a conocer los detalles del mismo, tales como precio y ratios finales de colocación entre institucionales y pequeños accionistas particulares.
Sobre este punto concreto, se explica que las condiciones económicas del acuerdo se fijarán, respectivamente, en función del precio al que se coloquen finalmente las acciones de Saeta Yield y según el que se fije para los activos concretos que se adquieran por la futura sociedad de desarrollo en el momento de su efectiva adquisición. No obstante, ACS prevé traspasar más activos a la nueva cotizada antes de que concluya el ejercicio 2017.
Para llevar a cabo su hazaña, la constructora española cuenta con Bank of America Merril Lynch, Citigroup y Société Générale como coordinadores globales, mientras que Banco Santander y HSBC actuarán como co-colocadores. El fondo estadounidense al que asesora Armero -el mismo que con su retirada regaló alzas del 8% a Ezentis en Bolsa– GIP es uno de los independientes especializados en infraestructuras “más prestigiosos del mundo”, según ACS. En la actualidad, según datos oficiales, gestiona más de 20.000 millones de dólares de activos.







