Países como Corea del Sur, Brasil o Rusia han iniciada una batalla para intentar frenar el rally de sus respectivas divisas, después de que la caída del dólar y los síntomas de recuperación económica han creado una demanda de sus monedas más fuerte de la que sus bancos centrales pueden manejar.
Estos gobiernos están amasando unas reservas extranjeras récord ante las masivas compras de dólares que los bancos centrales llevan a cabo para detener la caída del dólar. Sin embargo, sus esfuerzos parecen infructuosos. La mitad de las diez mejores divisas del mercado durante este año pertenecen a países en desarrollo, según datos recogidos por Bloomberg.
Un ejemplo es el real brasileño, que acumula una revalorización de un 36% respecto al dólar en lo que va de año. En el pasado mes de octubre, a pesar de la creación de un impuesto para la entrada de capital en Brasil, la moneda sudamericana se anotó una revalorización de un 1,6% frente a su par estadounidense







