Banco Espírito Santo se hunde un poco más en Bolsa con la retirada de su presidente, uno de los hombres más influyentes de la economía portuguesa. La despedida de la semana bursátil ha sido amarga para los accionistas de Banco Espírito Santo. El presidente de la entidad portuguesa, Ricardo Salgado, ha anunciado hoy que tiene la intención de dejar el cargo en uno de los momentos más delicados de la historia de la compañía. La estampida inversora se ha saldado con caídas del 3,7%.
En medio de los problemas financieros derivados por malas prácticas contables en su brazo inversor Espírito Santo Internacional (ESI), el todavía máximo responsable del banco que promociona Cristiano Ronaldo, propuso como su sustituto a Amílcar Morais Pires. Un cambio de sillas que no ha caído en gracia a los inversores, que ven en esto la confirmación a la falta de remedio a la difícil situación que atraviesa el banco.
Ante el impacto de la noticia, pues Salgado es considerado uno de los hombres más influyentes de la economía portuguesa, el regulador de la Bolsa de Lisboa llegó a decretar esta mañana la suspensión de negociaciones sobre el castigado valor financiero. Entre intensos rumores ya sobre la renuncia del presidente, el organismo decidió esperar a la publicación del comunicado oficial para evitar posibles movimientos desinversores de accionistas con información privilegiada u otras prácticas ilegales de negociación.







