Los bonistas de Codere se quedan sin un nuevo pago de cupón. La cotizada ha decidido no afrontar este compromiso mientras sigue sin alcanzar la refinanciación de sus deudas. Las cosas se complican en el ya de por sí delicado balance financiero de Codere. La compañía de los juegos de azar ha decidido no pagar a sus bonistas el cupón que deberían recibir el próximo 15 de junio mientras sigue sin llegar el ansiado acuerdo de refinanciación de deudas. La cautela se ha apoderado de un valor habitualmente volátil.
Ya con la Bolsa española cerrada a negociación, Codere ha anunciado que no dotará a la filial luxemburguesa desde la que estructura sus emisiones de deuda de los fondos que en apenas tres días hubiera tenido que repartir entre sus bonistas. “El pago no será efectuado”, ha explicado en el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
A renglón seguido, la firma controlada por la familia Martínez Sampedro que ya ha evitado varios pagos de cupón explica que “continúa avanzando en las negociaciones […] de cara a alcanzar un acuerdo para reestructurar la deuda”. Unas conversaciones que, sin dar los frutos esperados, se extienden una vez tras otra a fuerza de prórrogas a la ejecución de garantías, conocidas en jerga financiera como stand still. Codere ya acumula diez a sus espaldas desde que solicitó el preconcurso de acreedores y la última por ahora tiene fecha de caducidad el próximo 2 de julio.
Codere ha cerrado sesión este jueves al mismo precio al que la había comenzado: 0,81 euros por acción. Sin embargo, lo más habitual es que se produzcan bruscos cambios de precios entre especulaciones sobre el futuro de la compañía. De hecho la prórroga ya referida podría terminar antes de tiempo si los bancos acreedores hacen saltar por los aires la mesa de negociación y reclaman su parte de la cotizada. Algo que podría ocurrir tan pronto como el 18 de junio, según se explicó al supervisor bursátil.
Sobre el futuro de Codere penden, de una parte, los 127,1 millones de euros de un contrato de crédito senior y, de otra, los 760 y 300 millones que se corresponden respectivamente con sus emisiones de bonos emitidos en euros y dólares. El nuevo calendario de vencimientos del grupo, más amable con su complicada situación financiera, sigue retrasándose y la toma de posiciones en la compañía se convierte cada vez más en una apuesta de riesgo dado el peligro de quedar atrapado en otro de los concursos de acreedores que pueblan de cotizadas fantasma la Bolsa española.







