Las pérfidas brigadas que componen el grupo mediático de apoyo de los socialistas han crucificado a la Juez Alaya por ese auto en el que imputa pero ‘poquito’ a Chaves y Griñan. Pero la magistrada no tiene de que preocuparse, ella también tiene quien la defienda.
Hoy la prensa conservadora ha salido al paso de esas acusaciones ‘injustificadas’ que hacen risas del auto y se preguntan los motivos de la juez para no entregar el caso ERE a los tribunales superiores, e inequívocamente competentes si tiene de verdad sospechas de que hay aforados que pueden haber cometido un delito.
Y, entre todos, destaca especialmente un artículo de Pedro de Tena en Libertad Digital que con pretensiones didácticas y tono divulgativo aporta a la concurrencia nada menos que cuatro textos jurídicos, convenientemente subrayados, que, según explica su autor, “demuestran que la juez no hace sino aplicar el artículo 118 y 118 bis atender a la jurisprudencia del Tribunal Supremo y las indicaciones de la Audiencia Provincial”.
Ahí va eso. Aunque las lenguas viperinas que abundan últimamente se preguntan si de verdad era necesario tanto virtuosismo judicial, cuando todo podía resolverse, incluso más rápido, por otra vía más sencilla y menos transitada. Va a ser que hay quien no quiere que los jueces sean creativos.






