La nueva derrota de la candidatura olímpica de Madrid deja una víctima directa: Ana Botella, a quien los digitales auguran un negro futuro electoral en Madrid dando, incluso, por finalizada su carrera política.
Uno de estos medios online que da por “desahuciada” a la alcaldesa es vozpopuli.com. Hace notar el digital que dirige Jesús Cacho que “en Buenos Aires, Ana Botella ha terminado de cavar su tumba política”, y recalca que “el estrepitoso fracaso cosechado en la alocada carrera emprendida por la alcaldesa para hacer de los Juegos Olímpicos su principal anclaje electoral, ha avivado en el PP el recuerdo de que dentro de año y medio no está en juego solo el Ayuntamiento y el control de un presupuesto cercano a los 5.500 millones de euros, sino el triunfo en las próximas legislativas, algo que deja a la anfitriona del “cup of café con leche in Plaza Mayor” fuera de cualquier posibilidad de auparse al cartel electoral”, según todas las opiniones que este diario dice haber recabadas en el Partido Popular.
Este medio recalca que “la opinión más compartida en estos momentos en el PP es que Ana Botella no va a tener fácil su resurrección política, pues Madrid no es una plaza cualquiera y Mariano Rajoy está obligado a jugar fuerte en ella con independencia del apoyo que el presidente ha dado tanto a la alcaldesa como al presidente Ignacio González en las primeras horas de la capilla ardiente oficiada el sábado en Buenos Aires”.
En el mismo sentido se expresa elsemanaldigital.com, que asegura que “el golpe del COI da la puntilla a la alcaldesa”.
Y explica este medio en internet que “hasta ahora, Botella había conseguido capear la crisis del Madrid Arena -primer toque de atención serio- planeando con plomo en las alas. Pero lo vivido en Buenos Aires ha vuelto a situar el foco de su mandato”.
Y concluye dicho digital, en una columna firmada por Manuel Ortega, que “a diferencia de Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, Botella ha dilapidado lo poco bueno de la herencia recibida en el Consistorio madrileño. Y hasta tal punto que ni la sombra de un bigote puede ya servirle como escudo. Todo lo contrario, incluso. Quien avisa no es traidor”.






