En algunos círculos financieros llama poderosamente la atención el hecho de que los afectados por las preferentes de Novagalicia sean, con mucho, los que más ruido hacen, por encima de los de Bankia o CatalunyaCaixa, a pesar de que fueron los primeros en poder acceder a los arbitrajes, y en los que estos procesos están más avanzados.
Irrupciones en el Parlamento gallego, encierros en diversos ayuntamientos (el último el de A Coruña) y protestas casi diarias en algún rincón de Galicia han puesto en el mapa a los diferentes colectivos de afectados.
¿Cuál es la razón de esta animosidad, muy por encima de la de Bankia, a pesar de que el número de afectados se estima en una cuarta parte? Algunas voces apuntan a que Novagalicia cometió abusos nunca vistos en la venta de estos títulos (contratos firmados con la huella dactilar, por ejemplo), aunque otras señalan que son más bien motivos políticos.
A esta última tesis ya se sumó el año pasado José María Castellano, presidente de Novagalicia, cuando apuntó que las manifestaciones que organizadas en relación a este tema estaban “politizadas”. “Sabemos que quienes se mueven en estos términos, ni ellos ni sus familiares tienen preferentes”, avisó.
Se calcula, que hasta el momento unos 16.000 clientes han recibido laudos favorables a día de hoy en los arbitrajes, de los cerca de 70.000 afectados que existen si se suman las preferentes y la deuda subordinada.







