El llamamiento, detallan en una nota, se enmarca en una iniciativa coordinada desde Madrid y Barcelona y da continuidad a la demanda formulada recientemente en la capital catalana por más de 150 entidades sociales, una demanda que ha obligado al FC Barcelona de Baloncesto a celebrar el partido previsto para el próximo día 6 de enero contra el Maccabi a puerta cerrada.
El manifiesto cuenta con un “amplio respaldo” de la sociedad civil organizada madrileña, y ha sido impulsado por + Palestina BDS Madrid, junto a plataformas barriales y de municipios de la Comunidad de Madrid en solidaridad con Palestina, entidades vecinales como la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM); organizaciones ecologistas como Ecologistas en Acción; sindicatos como CCOO, UGT, CGT, Solidaridad Obrera, Sindicato de Inquilinas y la Plataforma Sindical de la EMT; así como entidades de la comunidad palestina en Madrid, como la Asociación Hispano-Palestina Jerusalén, ONG´s como CEAR y Paz Ahora; entre otros colectivos.
El comunicado cuenta también con el apoyo de partidos de la izquierda política, entre ellos Más Madrid, Podemos, Izquierda Unida, Partido Comunista de España, Anticapitalistas y Recortes Cero, entre otras formaciones.
Las organizaciones firmantes denuncian que la celebración de este encuentro deportivo contribuye a la “normalización internacional del Estado de Israel, actualmente investigado por la Corte Internacional de Justicia por el crimen de genocidio contra el pueblo palestino”. A su juicio, la participación de equipos que representan a Israel en competiciones deportivas internacionales supone un “uso del deporte como instrumento de blanqueamiento de una política sostenida de ocupación, apartheid y exterminio”.
El Barça-Maccabi se jugará a puerta cerrada
En este sentido, recuerdan que la presión ejercida por las entidades sociales y el movimiento popular en Barcelona ha tenido ya consecuencias concretas, logrando que el partido entre el FC Barcelona y el Maccabi Tel Aviv, previsto para el 6 de enero, se juegue a puerta vacía. Para las organizaciones, este precedente demuestra que “la movilización social puede frenar la normalización y obligar a las instituciones y a los organismos deportivos a reaccionar”.
Las entidades firmantes subrayan que “el deporte no puede situarse al margen de los crímenes internacionales ni ampararse en una supuesta neutralidad”. “Permitir la celebración de este partido”, sostienen, “supone una forma de complicidad política y simbólica”.







