Los salarios bajaron un 0,7% en el cuarto trimestre: 2.061 euros brutos al mes

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El coste laboral por trabajador y mes alcanzó los 2.752,26 euros en el cuarto trimestre de 2020, lo que supone un descenso del 0,1% respecto al mismo periodo del año anterior, según las cifras publicadas hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Del coste total por trabajador y mes en el que incurre un empleador por la utilización del factor trabajo, 2.061,32 euros corresponden a salarios y 634,57 euros, a cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. El resto corresponde otras partidas como indemnizaciones o prestaciones sociales, señala la agencia estadística.

El coste salarial, que comprende salario base, complementos salariales, pagos por horas extraordinarias, pagos extraordinarios y pagos atrasados, medidos en términos brutos, bajó un 0,7% en tasa anual, pasando de 2.075,43 a 2.061,32 euros por trabajador y mes. Si se excluye el factor variable de los salarios (pagos extraordinarios y atrasados), se obtiene el coste salarial ordinario, que varía un –0,6%.

Los otros costes (costes no salariales) aumentaron un 1,7%. Su principal componente, las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, creció un 1,4%. En la variación de las percepciones no salariales destacó el aumento de todos sus componentes, excepto de las ‘otras percepciones no salariales’ (indemnizaciones por fin de contrato, pagos compensatorios, pequeño utillaje, ropa de trabajo, selección de personal, etc.).

El coste laboral por hora creció un 5,1% debido al descenso del 5,0% en el número de horas efectivas de trabajo. Si se elimina este efecto y el de calendario, el crecimiento estimado del coste hora es del 5,5%.

Jornada laboral

Por otro lado, el INE señala que durante el cuarto trimestre la jornada semanal media pactada, considerando conjuntamente tiempo completo y tiempo parcial, fue de 34,5 horas por trabajador. De estas, se perdieron 6,7 horas a la semana, de las cuales 2,7 por vacaciones y fiestas disfrutadas; y 1,5 horas no se trabajaron por razones técnicas, económicas, organizativas, de producción y/o fuerza mayor –incluye el tiempo no trabajado de los trabajadores afectados por Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE)–.

El resto de horas no trabajadas (2,5) se debieron a otras posibles causas como incapacidad temporal, maternidad o paternidad, permisos remunerados, etc. Si se añaden las horas extras y se restan las perdidas, la jornada se redujo a 27,9 horas efectivas de trabajo.

Influencia de la pandemia en los costes laborales

Los trabajadores acogidos a un ERTE continúan perteneciendo a la plantilla de sus empresas, pero no son remunerados con salarios, sino con prestaciones aportadas directamente por el SEPE y, en algunos casos, complementadas por las propias empresas. Además, las cotizaciones sociales a cargo de los empleadores de estos trabajadores así como de los que se reincorporan a la actividad tienen exoneraciones.

La Hostelería continuó siendo la sección de actividad más afectada por la situación, a pesar de la desescalada iniciada en este trimestre. El descenso del coste salarial total (–36,2%) fue superior al del número de horas trabajadas este trimestre (–33,9%) dando como resultado una disminución del salario por hora trabajada del 3,6% respecto al cuarto trimestre del año anterior. Por su parte, el pago de parte de las cotizaciones sociales, incapacidades laborales, etc., provocaron que los otros costes por trabajador no descendieran tanto como las horas trabajadas (–25,0%), lo que da lugar a que los otros costes por hora trabajada presenten un crecimiento anual, del 13,5%.

Las secciones que en su mayor parte incluyen actividades consideradas esenciales, como el Suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, Suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación, la Construcción, Información y comunicaciones, Actividades financieras y de seguros, Administración Pública, Educación y Sanidad, se vieron poco afectadas por la situación actual.

El resto de secciones comprenden combinaciones de actividades económicas que dan lugar a distintos niveles de afectación. Las Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento y los Otros servicios se encontraron entre las más afectadas, mientras que la Industria manufacturera, las Actividades profesionales, científicas y técnicas y las Actividades administrativas y servicios auxiliares tuvieron una menor repercusión.