El análisis evalúa el impacto de la reducción de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) en 93 países de renta baja y media, que en conjunto concentran 6.300 millones de personas, el 75% de la población mundial, y advierte del riesgo de revertir dos décadas de avances en salud y desarrollo.
El estudio se basa en datos recopilados entre 2002 y 2021, utilizados para simular distintos escenarios de financiación futura y aislar el efecto directo de los recortes sobre la mortalidad.
La investigación analiza el impacto sanitario de la caída de la ayuda internacional en 93 países con el 75% de la población mundial
Dos escenarios de desfinanciación hasta 2030
Los investigadores proyectan dos posibles escenarios en función de la evolución de los recortes en la AOD, que permiten dimensionar las consecuencias humanas de la actual tendencia.
En el escenario de desfinanciación moderada, que contempla una reducción media del 10,6%, podrían producirse 9,4 millones de muertes evitables, incluidas 2,5 millones de menores de cinco años.
El escenario de desfinanciación grave, en el que los recortes se intensifican, eleva la cifra hasta 22,6 millones de muertes, con 5,4 millones entre la población infantil.
| Escenario de financiación | Muertes adicionales hasta 2030 | Menores de 5 años |
|---|---|---|
| Desfinanciación moderada | 9,4 millones de personas | 2,5 millones |
| Desfinanciación grave | 22,6 millones de personas | 5,4 millones |
Los recortes más severos multiplican por más de dos el número de muertes evitables previstas
El papel clave de la ayuda oficial al desarrollo
El estudio, publicado en la revista The Lancet, destaca que entre 2002 y 2021 los programas de AOD contribuyeron a reducir la mortalidad infantil un 39%, a prevenir el 70% de las muertes por VIH/sida y a disminuir un 56% los fallecimientos por malaria y por carencias nutricionales.
En 2023, la AOD global alcanzó un récord de 212.300 millones de euros, con EEUU, Francia, Alemania, Japón y Reino Unido aportando cerca del 70% del total. Sin embargo, en 2024 todos estos grandes donantes, salvo Japón, redujeron sus contribuciones por primera vez en tres décadas.
La ayuda internacional fue clave para reducir la mortalidad por VIH, malaria y desnutrición en las dos últimas décadas
Recortes acelerados desde 2024
La tendencia se intensificó en 2025, cuando EEUU desmanteló su agencia de cooperación USAID, seguido de recortes adicionales en otros países donantes. En paralelo, el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria vio caer su financiación desde 13.345 millones de euros en 2022 hasta 9.639 millones de euros en 2025.
Los autores del estudio subrayan que estas proyecciones no son predicciones exactas, sino comparaciones entre trayectorias de financiación que permiten estimar el impacto relativo de los recortes en la mortalidad futura.
Además de la atención sanitaria directa, la reducción de fondos afecta a la vigilancia epidemiológica, la preparación frente a epidemias y la respuesta ante impactos climáticos, elementos considerados esenciales para la estabilidad sanitaria global.







