Los quiroprácticos exigen salir de la lista de pseudoterapias que prepara el Gobierno

María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad
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La Asociación Española de Quiropráctica (AEQ) planta batalla al Ministerio de Sanidad y al Ministerio de Ciencia. Ambos ministerios han diseñado incluir a la quiropráctica dentro de la lista del Plan de acción contra las Pseudoterapias. Y la reacción de la profesión no se ha hecho esperar.

La AEQ ha señalado que esta práctica está reconocida como profesión sanitaria en países como Francia, Portugal, Italia, Reino Unido, Suecia, Noruega, EEUU, Canadá, Australia “y en la mayoría de países considerados ‘desarrollados’”.

En este sentido, la asociación ha lamentado que España es “el único país de la UE en el que la situación jurídica de la quiropráctica no está clara y en el que, además, existe el riesgo de ser procesado por ello”. En Estonia, Grecia y Hungría la profesión no tiene carácter sanitario, “pero está reconocida de facto”.

“Cualquier ciudadano europeo puede acudir con todas las garantías a un quiropráctico, reconocido como profesional sanitario en países desarrollados como, por ejemplo, Francia y Portugal. Pero en España no es así”, han censurado.

Al mismo tiempo, la AEQ ha recordado que la revista científica ‘The Lancet’ publicó una serie de artículos sobre la lumbalgia que firmado por un quiropráctico.

“Las guías de práctica clínica analizan las revisiones sistemáticas y meta-análisis existentes para emitir recomendaciones de práctica clínica. Se considera que estas recomendaciones son el mayor nivel de evidencia disponible y el más útil para trasladar a la práctica clínica. Resulta interesante que para la redacción de las guías sobre trastornos musculo-esqueléticos, las sociedades científicas, médicas o gubernamentales de la mayoría de los países desarrollados han contado con quiroprácticos entre sus equipos de expertos multidisciplinares”, han destacado desde la AEQ.

De esta manera, los quiroprácticos han denunciado la inclusión de esta práctica como pseudociencia, “sin tener en cuenta, ni investigar, la diferencia entre profesionales, la situación en otros países ni la evidencia científica disponible en revistas de alto impacto”.

Según la AEQ, este paso del Gobierno se debe a que “los colegios de fisioterapeutas llevan años de campaña mediática de desprestigio contra los quiroprácticos”.

Por último, han reprochado que la falta de regulación en España hace que cualquier persona pueda denominarse “quiropráctico” y promocionar sus servicios sin ningún aval formativo, académico ni científico.