La evolución de diciembre confirma una tendencia a la baja en los precios industriales, que encadenan dos meses consecutivos en negativo al cierre de 2025, tras el retroceso ya observado en noviembre.
El descenso de los precios industriales en diciembre es el más intenso del último año y consolida la tendencia negativa iniciada en noviembre
La energía explica la mayor parte de la caída
El principal factor detrás del retroceso de la inflación industrial fue la evolución de los precios de la energía, cuya tasa interanual se redujo 1,8 puntos, hasta situarse en el -10,8%. Este descenso estuvo motivado, principalmente, por el abaratamiento del refino de petróleo y, en menor medida, por la bajada de los precios en la producción de gas.
La fuerte corrección del componente energético volvió a ejercer un efecto arrastre sobre el índice general de precios industriales, que registró en diciembre su peor comportamiento interanual del ejercicio.
El abaratamiento del refino de petróleo y la producción de gas explica la mayor parte del desplome del índice general
Los precios industriales sin energía siguen al alza
En contraste con la evolución del índice general, los precios industriales excluyendo la energía mantuvieron una senda positiva. En diciembre, este indicador registró una tasa interanual del 0,8%, lo que supone tres décimas más que en noviembre y una diferencia de 3,8 puntos respecto al índice general.
Este comportamiento refleja que, sin el impacto de la energía, los precios industriales siguen mostrando presiones moderadas al alza en el resto de componentes.
Sin energía, la inflación industrial se mantiene en positivo y amplía la brecha con el índice general
Evolución de los precios industriales en diciembre
| Indicador | Tasa interanual |
|---|---|
| Índice general de precios industriales | -3% |
| Energía | -10,8% |
| Precios industriales sin energía | 0,8% |
| Variación frente a noviembre (índice general) | -0,5 puntos |
El comportamiento de diciembre consolida el papel de la energía como principal factor de volatilidad en la inflación industrial, en un contexto de corrección de los precios energéticos tras las tensiones registradas en ejercicios anteriores.






