Los inversores estadounidenses abrazan la inversión ESG a la espera del ‘empujón’ de Biden

Inversión sostenible

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Los denominados criterios ESG (que responden a las siglas en inglés de medioambiental, social y buen gobierno corporativo) se han convertido en un baremo cada vez más usado por los inversores estadounidenses a la hora de decidir la composición de sus carteras. Una tendencia que se espera que se acelere en los próximos años gracias al cambio de inquilino en la Casa Blanca con la llegada del demócrata Joe Biden a la presidencia.

Los fondos sostenibles en EEUU atrajeron un récord de 30.700 millones de dólares en flujos netos durante el pasado 2020, solo hasta el tercer trimestre. Apenas se necesitó hasta julio para igualar los 21.400 millones de 2019, una cifra que ya era en sí misma cuatro veces mayor que en cualquier año anterior, según los datos de Morningstar. El pasado año, los flujos promediaron una media de unos 10.000 millones por trimestre. Así, en el tercer trimestre del año, los flujos netos estimados alcanzaron una cifra de 9.800 millones de dólares, lo que por otra parte representó el 10% de los flujos totales de fondos estadounidenses.

Inversión en Fondos Sostenibles. Fuente: Morningstar Direct. Data as of 9/30/2020. *YTD 2020 as of 9/30/2020.

Jon Hale, director de investigación de sostenibilidad para América de Morningstar, destaca en un artículo que de este modo los activos de los fondos sostenibles de EEUU alcanzaron ya una cifra en el tercer trimestre de 179.000 millones de dólares, un aumento del 13% respecto a los 159.000 millones de dólares al cierre de junio.

Estos flujos se calculan para un total de 344 fondos sostenibles tanto abiertos como cotizados (ETF) que en la actualidad hay disponibles para inversores estadounidenses. El grupo incluye fondos de acciones, de renta fija, de asignación y alternativos siempre que tengan un enfoque ESG.

Los fondos sostenibles ganan peso en el mercado de EEUU. Fuente: Morningstar Direct. Data as of 9/30/2020

Más en concreto, los fondos sostenibles representaron en el tercer trimestre alrededor del 10% de todos los flujos hacia fondos de acciones, destaca Hale que recuerda que “no hace mucho tiempo ese porcentaje estaba rutinariamente por debajo del 1%”. Asimismo, en septiembre los fondos sostenibles aglutinaron el 24% de los 12.700 millones de dólares en flujos netos de los fondos de acciones y bonos. “Es cierto que septiembre fue un mal mes para los flujos de fondos en general, pero los fondos sostenibles parecen estar en una senda de crecimiento que no ha experimentado los mismos altibajos”, destaca el experto de Morningstar.

“Los fondos sostenibles no sólo han establecido ya un récord en el año natural por quinto año consecutivo, sino que están en camino de duplicar sus flujos en 2019”, explica Hale, que añade que además “siguen teniendo un buen rendimiento en relación con el universo más amplio de fondos en condiciones económicas y de mercado inciertas, lo que ha puesto de relieve el valor de considerar los riesgos relacionados con el ESG en las carteras. La urgencia de la pandemia, el cambio climático y el movimiento por la justicia racial, incluso las elecciones, probablemente han despertado más interés entre los inversores por alinear sus inversiones con sus preocupaciones en un sentido más amplio”.

Biden promete 174.000 millones para el vehículo eléctrico

Y es que entre las razones de un mayor interés por los criterios ESG en EEUU un factor muy a tener en cuenta es la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre del año pasado. El nuevo presidente ya ha anunciado un cambio de rumbo radical en la política medioambiental respecto a la administración Trump.

Marian Fernández, responsable de Macro de Andbank, destaca que el futuro nuevo inquilino de la Casa Blanca “cuenta con un plan detallado de objetivos en relación con la lucha contra el cambio climático, mientras que Trump no”. Así, en la agenda de Biden “nos encontramos con la intención de alcanzar emisiones cero para máximo 2050”, o con el “objetivo de doblar la producción eólica offshore” y dar un mayor apoyo al vehículo eléctrico.

De hecho, uno de los primeros planes que ya ha anunciado Biden pasa por dar un fuerte impulso al coche eléctrico, con una inyección de nada menos que 174.000 millones de dólares. El dinero irá destinado a inversiones e incentivos fiscales para la fabricación y compra de vehículos, así como a la creación de más de 500.000 puntos de recarga por todo el país, según la Forbes.

El nuevo presidente también representa “la vuelta a los compromisos internacionales”, añade Fernández, que recuerda que Trump abandonó el Acuerdo de París, y “sin duda un fuerte impulso inversor”: dos billones billones de dólares en cuatro años en inversiones en tecnologías limpias, desarrollo de renovables, vehículos eléctricos o edificios sostenibles, entre otros.

Además, junto a los aspectos medioambientales, también los sociales forman parte de su programa: diversidad, transparencia, justicia social, derechos humanos, etc. “Creemos que Biden representará un impulso adicional a una tendencia que es clara: la inversión en ESG”, concluye la experta de Andbank.